PASTA SARRACENO BOLOÑESA

Os lo tengo que confesar, en casa somos amantes de la buena pasta. Haber vivido más de un año en Italia ayudó sin duda a tener que cargar con éste delicioso placer. Quién sabe si debido a la sobredosis de pasta y pizza ingerida en tantas versiones imaginables durante ese periodo, lo cierto es que a un cierto punto el gluten me empezó a sentar mal, empezó la hinchazón y a los pocos meses de vivir en Italia tuve el primer brote de psoriasis. A partir de este punto me fuí interesando poco a poco por saber como la nutrición afectaba a las enfemedades autoinmunes y las preparaciones de pastas fueron disminuyendo hasta prácticamente desaparecer.

Las primeras pastas sin gluten que salieron al mercado no nos satisfacían del todo pero poco a poco han ido mejorando y en la actualidad podemos encontrar pastas sin gluten de mucha calidad y de diferentes tipos de harinas. Y aunque debido al cambio en nuestra alimentación ya no es un plato que cocinemos a menudo, de vez en cuando nos damos el gusto de una buena pasta al más puro estilo italiano.

En nuestro caso utilizamos casi siempre la pasta de harina de sarraceno (ya sabéis que es mi pseudocereal favorito y el que recomiendo en alimentación antiinflamatoria) y por supuesto de agricultura ecológica; Pasta d’Alba, la encontraréis en el Aldi por ejemplo, es una marca italiana con muy buen producto.

 

RECETA

 

Ingredientes para 2 – 3 raciones:

· 250gr de macarrones (o penne) de sarraceno

· 1 ajo

· 1 cebolla mediana

· 300gr de tomate (en nuestro caso usamos la salsa de tomate ya frito y en conserva de la producción de nuestro huerto)

· 200gr de carne picada (para esta receta decidimos que fuese de pollo ya que es un poco más suave, aunque puede ser de cualquier otro tipo, eso sí, en nuestro caso siempre carne ecológica o de pasto)

· 400ml de caldo de huesos casero

· 1/2 vaso de kombucha de mosto en este caso (lo utilizamos en vez de vino)

· Perejil, sal y pimienta negra

· Queso de coco tipo mozzarella o parmesano al gusto (si preferís podéis usar un buen parmesano o un buen semicurado de cabra).

 

PREPARACIÓN

 

1.       En un buen chorro de AOVE sofreír el ajo picado para dar aroma y enseguida la carne picada, cuando empiece a perder su jugo añadir la cebolla cortada fina. Salpimentar al gusto.

2.       Cuando la cebolla esté bien pochada y la carne dorada, con el fuego a tope añadir la kombucha hasta evaporar.

3.       Añadir el tomate frito y dejar cocer unos 10 minutos mezclando bien, corregir de sal y pimienta si se desea y añadir el perejil picado.

4.       Añadir la pasta directamente a la sartén y mezclarla bien con la salsa. Inmediatamente añadir el caldo casero hasta cubrir la pasta. Éste es el punto diferencial de la receta y lo hacemos así debido al producto. Estas pastas de harinas no glutinosas son más rígidas y no absorben tanto como las de trigo de grano duro, al cocinarlas como si fuese un arroz con un buen caldo la emulsión entre la salsa, el caldo y la mezcla con la pasta le dará una textura y un gusto fabulosos. Cocer la pasta entre 8 – 10 minutos según el punto de cocción que se desee (a nosotros nos gusta bien al dente). Volver a corregir de sal y pimienta si es necesario.

5.       Emplatar y rallar el queso de coco estilo parmesano por encima.

¡Y listo! Una deliciosa pasta hecha con mucho cariño y esmero para poder seguir disfrutando de la cocina tradicional adaptada a una receta antiimflamatoria. ¡Que aproveche!

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