HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTO: VISIÓN INTEGRATIVA

 

Hemos atendido y atendemos muchos casos en consulta de nutrición integrativa, que han venido con el diagnóstico de Tiroiditis de Hashimoto y muchos otros que gracias a una buena entrevista clínica en consulta individual y la petición de analíticas y pruebas posteriores han podido por fin descubrir que diagnóstico había detrás de toda su sintomatología. Así que ya tenía ganas de poder aportar contenido sobre la tiroiditis de Hashimoto desde la visión de la nutrición integrativa que pueda apoyar a todas las actientes que tenemos actualmente en la consulta del Equipo AliMent y también para todas las lectoras de la newsletter y de este blog.

Vuelven los #monsterpost en el blog después de mucho tiempo y vuelven con contenido de mucho valor, esperamos que te sea muy útil y te animamos a que lo compartas con todas las personas que conozcas que tienen Hashimoto o les han dicho que tienen «hipotiroidismo subclínico».

Vamos al lío.

¿Qué es la Tiroiditis de Hashimoto?

Es una enfermedad que fue descrita por primera vez en 1912 por un médico japonés llamado Hakaru Hashimoto; es de carácter autoinmune y provoca la inflamación y destrucción de la glándula tiroides por parte de los autoanticuerpos pudiendo originar  bocio y/o hipotiroidismo.

La Tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo en el mundo, afecta principalmente a mujeres de mediana edad, pero también puede presentarse en hombres, mujeres de cualquier edad, y en niños.

Pero antes de adentrarnos en el mundo de Hashimoto y de la autoinmunidad hablemos un poco sobre la glándula tiroides.

¿Qué es y para qué sirve la glándula tiroides?

La glándula tiroides es un órgano endocrino con forma de mariposa que está situado en el cuello, en su parte anterior e inferior, y consta de dos lóbulos simétricos conectados entre sí por una zona llamada istmo

La función básica de la tiroides es producir hormonas tiroideas, que ayudan al cuerpo a utilizar la energía, mantener la temperatura corporal y que cerebro, corazón, músculos y otros órganos funcionen de manera óptima. Podríamos pensar en la glándula tiroides como si fuera un generador que envía energía a cada célula de nuestro cuerpo a través de las hormonas que produce. Pero este proceso de crear, regular y administrar estas hormonas empieza en nuestro cerebro, concretamente en el hipotálamo. 

El hipotálamo es una zona del cerebro responsable de regular el hambre, la sed, la temperatura corporal y la actividad de la hipófisis. 

También regula el nivel de hormona tiroidea presente en nuestro torrente sanguíneo; cuando capta que los niveles de energía son bajos, envía la hormona liberadora de la tiroides (TRH) a la hipófisis. Y la hipófisis, una glándula del tamaño de un guisante que está situada en la base del cerebro, libera hormona estimulante de la tiroides (TSH) directamente a la tiroides para que produzca principalmente T4 y después T3.

En personas con un buen funcionamiento de la tiroides, los niveles de TSH se mueven a lo largo del día en función de lo que consuma el organismo. Existen ciertas circunstancias que requerirán mayor consumo de hormona tiroidea por parte del cuerpo, como por ejemplo situaciones de estrés, enfermedades, falta de sueño, embarazo o la baja temperatura.

Ahora bien, este normal funcionamiento de la glándula tiroides puede verse comprometido cuando aparece la enfermedad de Hashimoto, una enfermedad autoinmune.

 

“Autoinmunidad, de carácter autoinmune, autoanticuerpos ¿Qué significa todo esto?

Vamos al lío, te lo explico de forma fácil y comprensible.

Las enfermedades autoinmunes son trastornos desencadenados por el propio sistema inmunológico que reconoce, de forma errónea, los tejidos sanos del organismo como invasores y los ataca provocando con ello un deterioro funcional. No distingue, por ejemplo, un virus o una bacteria que es algo externo, de lo que es el propio organismo. Las enfermedades autoinmunes pueden afectar a muchas partes del cuerpo pero los mecanismos fisiopatológicos a nivel de inmunidad son los mismos, la pérdida de tolerancia inmunológica y, también tienen en común la inflamación crónica. Aun así, el abordaje, sobre todo nutricional, no será el mismo para todas enfermedades las autoinmunes.

Se cree que para desarrollar una enfermedad autoinmune se tienen que dar estos tres factores:

  1. Tener una predisposición genética
  2. Uno o varios detonantes ambientales (estudio)
  3. Hiperpermeabilidad intestinal (normalmente acompañada por disbiosis)

La hiperpermeabilidad intestinal y los detonantes ambientales son los causantes de desequilibrar y desajustar el sistema inmune, lo que lleva al no reconocimiento de lo  propio respecto a un invasor externo.

GENÉTICA

Generalmente, las enfermedades autoinmunes están presentes en el ámbito familiar, con la misma enfermedad o distinta, pero con base autoinmune. Pero esto no quiere decir que exista un “gen autoinmune”, las enfermedades autoinmunes no se ajustan sólo a un patrón hereditario. Uno puede tener antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes y no desarrollar ninguna si se cuida su salud intestinal, emocional, movimiento, etc.

DETONANTES AMBIENTALES

Los detonantes ambientales son los hábitos, factores y/o exposiciones externas que pueden contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes. Es de vital importancia conocer estos factores, dado que provocan, en nuestro sistema, la liberación de sustancias proinflamatorias que harán que nuestras defensas se confundan y nos ataquen, en vez de protegernos (estudio).

Los detonantes más habituales son:

– Exceso de metales pesados y disruptores endocrinos.

– Consumo de tóxicos (tabaco, alcohol u otros).

– Estrés psicológico y otras afecciones de salud mental.

– Infecciones virales y bacterianas.

– Contaminación ambiental.

– Alimentación desequilibrada, proinflamatoria, con baja densidad nutricional y que promueve la hiperpermeabilidad intestinal.

Es importante tener en cuenta que estos elementos son los mismos para todas las personas que padecen una enfermedad autoinmune, en este artículo abordamos la Tiroiditis de Hashimoto, pero en función de la persona y de su historial un detonante tendrá más peso que otro. Por eso, es tan importante tener una visión holística y un enfoque personal e individualizado de cada proceso, no es lo mismo abordar una psoriasis que una artritis reumatoide que una tiroiditis de Hashimoto.

HIPERPERMEABILIDAD INTESTINAL

El buen estado del intestino es crucial para que el organismo esté en equilibrio, ya que, es la puerta de entrada a la salud. Es una parte importante del sistema digestivo pero también es una parte clave en el sistema inmunológico y nervioso. Cuando la salud intestinal se debilita, se resiente el sistema inmunológico y aumentan las posibilidades de desarrollar inflamación crónica en todo el cuerpo y de ahí que se desencadenen enfermedades autoinmunes.

La permeabilidad intestinal es la capacidad que tiene el intestino para permitir el paso de nutrientes que provienen de la dieta o de cerrar el paso a sustancias tóxicas, bacterias, virus…u otros elementos que puedan dañar el organismo, es decir, tienen función de barrera y de filtro. Esta barrera está formada por una mucosa que contiene unas células llamadas uniones estrechas. Estas uniones se abren o cierran para permitir el paso de agua y de nutrientes o para bloquear la absorción de macromoléculas como alimentos mal digeridos, heces, bacterias, células muertas…

Te invito a revisar los estudios de hiperpermeabilidad intestinal asociados al consumo de gluten de A. Fasano

Cuando se dañan estas uniones, aumenta la permeabilidad del intestino y esto permite, que estas sustancias de peso molecular mayor, pasen al torrente sanguíneo provocando que el sistema inmune los reconozca como sustancias extrañas y reaccione produciendo inflamación del intestino y del organismo (esto se conoce como mimetismo molecular: parte de las secuencias de aminoácidos y glicoproteínas que entran en sangre se parecen a la secuencias de aminoácidos que forman algunos órganos.).

Algunas de las causas de la hiperpermeabilidad son:

  • Estrés crónico
  • Uso de Aines (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos)
  • Deficiencia de zinc y vitamina D
  • Consumo de alcohol y otros tóxicos
  • Disbiosis (desequilibrio de la flora intestinal como el  SIBO)
  • Consumo de productos procesados (grasas trans, azúcares, harinas refinadas de baja calidad…)
  • Gluten y lácteos (sobretodo de vaca) 

Entonces, podríamos concluir que la exposición a determinados detonantes junto con un intestino permeable (estudio), habiendo una predisposición genética, podría llevar a desarrollar una enfermedad autoinmune, sobretodo en el caso que haya una predisposición genética de base.

Los genes, que sólo tendrían un peso del 25%, no determinan la enfermedad, eso es muy importante tenerlo claro porque sobre el 75% restante (permeabilidad y detonantes) sí podemos actuar, y es un peso mucho más relevante que es importante que tengas en cuenta.

TIROIDITIS DE HASHIMOTO

La enfermedad puede aparecer de dos formas: lenta o brusca. En la forma lenta, avanza pausadamente con los años, y causa un daño crónico en la tiroides. Al principio es posible que no se note ningún signo ni síntoma, pero los anticuerpos están presentes. 

Y la forma brusca, se asocia generalmente a una situación de estrés hormonal o emocional como puede ser  un divorcio, el fallecimiento de un ser querido, una mudanza, la pérdida de empleo, una enfermedad grave, el post parto, afectando la glándula súbitamente.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE HASHIMOTO

 

La baja producción de hormonas tiroideas que provoca el ataque autoinmune conduce a la ralentización del metabolismo, pudiendo provocar:

  • Fatiga/cansancio
  • Niebla mental
  • Aumento de peso o dificultad para perderlo
  • Manos y pies fríos
  • Estreñimiento
  • Dificultad para concentrarse
  • Baja lívido
  • Infertilidad o dificultad para concebir
  • Depresión
  • Bradicardia
  • Disminución de la temperatura corporal
  • Sequedad de piel
  • Dolores musculares y articulares
  • Caída de cabello o cabello seco
  • Calambres
  • Menstruaciones irregulares
  • Pérdida del tercio externo de la ceja
  • Cara hinchada
  • Uñas quebradizas

En general, los síntomas varían según cada persona. En la fase inicial del hipotiroidismo autoinmune puede ser normal encontrarse acelerado y no lento.

 

DIAGNÓSTICO Y PERFIL TIROIDEO

Habitualmente desde que se inicia la respuesta de autoinmunidad hacia la glándula tiroidea hasta que se diagnostica a la persona se suele tardar un promedio de 10 años. Cuanto más tiempo dure esta respuesta autoinmune sin diagnosticar ni tratar, más daño se producirá en la glándula y mayor será la probabilidad de que se desencadene el hipotiroidismo y los síntomas asociados. 

En una etapa temprana de la enfermedad se pueden tener anticuerpos tiroideos un poco elevados (anti-TPO y anti-TG) y puede durar años antes de que se produzca el daño funcional suficiente para que se altere el nivel de hormonas tiroideas en sangre. Así pues en etapas tempranas los niveles de TSH, T4 libre y T3 libre pueden estar dentro de rangos de normalidad aún teniendo anticuerpos tiroideos que indican enfermedad de Hashimoto. Pero eso no significa que no pueda haber síntomas de hipotiroidismo  porque  tu cuerpo está trabajando duro para sobrellevar ese ataque e intentar mantener  los niveles de hormonas tiroideas normales, y eso puede ser muy agotador para tu organismo.

El gran problema con el que nos encontramos en la Consulta de nutrición y salud integrativa es que en la medicina convencional sólo evalúan los niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides) y de T4, porque son los valores que se utilizan para diagnosticar enfermedad de la tiroides.

Pero no son suficientes por 2 razones:

1.- Que esos valores estén en rango no significa que no exista enfermedad, por lo tanto nos da una información a medias. Porqué puede que los anticuerpos anti-TPO y anti-TG estén altos y ya indiquen una autoinmunidad de tiroides que aún no se ha expresado en valores de TSH y T4.

2.- Los rangos de los laboratorios y los que siguen la mayoría de médicos u endocrinos no están actualizados según los últimos estudios.

Para poder determinar la existencia o no de enfermedad de Hashimoto se necesita un análisis de sangre que determine un perfil tiroideo completo, donde se incluya TSH, T4 TOTAL, T4 LIBRE, T3 TOTAL, T3 LIBRE, T3 Reversa, Anticuerpos antiperoxidasa (ANTI-TPO) y Anticuerpos antitiroglogulina (ANTI-TG), además de una ecografía de tiroides para diagnosticar la enfermedad de Hashimoto y ver si hay nódulos presentes. De las hormonas T4 y T3 siempre es más importante su forma libre, así que de no poder pedir la forma total y la libre, siempre anteponer la forma libre que nos da más y mejor información.

Es muy común en la medicina convencional diagnosticar como “hipotiroidismo subclínico” cuando se encuentra un valor elevado de TSH y la T4 y T3 se encuentran normales. Recordemos que la Tiroiditis de Hashimoto NO es una enfermedad de la tiroides, es una enfermedad que afecta a la tiroides, así que cuando la TSH empieza a elevarse ya existe detrás mucho tiempo de respuesta de autoinmunidad activa, por lo tanto aunque t4 y T3 estén en rango, hay que actuar y empezar a tratar desde una visión de salud integrativa.

Si te encuentras con un profesional de la medicina (médico o endocrino) que no se encuentre actualizado en este sentido o siga los protocolos de referencia  es posible que te diga que no pasa nada, que es un hipotiroidismo subclínico.

Pero cuidado porqué de subclínico nada porque ya tendrás síntomas, más o menos evidentes, pero tendrás, y que hasta que la TSH no llegue a 7 o 10 (¡me cuesta hasta escribir esta atrocidad!) no se hace nada. La prescripción médica actual desde la medicina alopática (en la integrativa se trabaja diferente) es recetarte una pastilla y decirte que te la tomes todas las mañanas de tu vida y ya está.

Pero puedes hacer mucho más.

Empieza por revisar tus analíticas y descubre un poco más sobre tu estado actual.

RANGOS ANALÍTICAS SEGÚN VISIÓN INTEGRATIVA

Para empezar, te dejo los rangos actualizados y óptimos del perfil tiroideo para que tú sí  estés actualiza@ y te empoderes a la hora de enfocarte a recuperar tu salud. Para que puedas dialogar con tu médico, para que puedas comentarle que quizás esos valores que él considera normales, no lo son pero no porque lo diga el último “estudio científico” sino porque no te encuentras bien y eso coincide con los valores desactualizados.

TSH:  entre 0.5 – 2,5 UIU/ ML (óptimo entre 1 y 2 uiu/ml)

T4 TOTAL: Aproximadamente entre 5.4 – 11.5 ng/dl

T4 LIBRE: Entre 0.8- 2 ng/dl (óptimo 1.35)

T3 TOTAL: Entre 80 – 220 pg/ml

T3 LIBRE: Entre 2.6 – 4.4 pg/ml (óptimo 3.5-3.7) con menos de 3 se pueden tener síntomas.

T3 REVERSA: Adultos: 0.11 – 0.32 ng/ml

ANTI-TPO: Negativo o lo más bajos posible

ANTI-G: Negativo o lo más bajo posible

¿POR DONDE EMPEZAR?

Como sabes y siempre hablo de ello para el abordaje de una enfermedad autoinmune es básico una alimentación antiinflamatoria (estudio) donde se siga una alimentación altamente nutritiva, con vegetales de temporada, carne, pescado y huevos ecológicos y de pasto, alimentos ricos en Omega 3, raíces, etc y evite al máximo el gluten, lácteos (sobretodo de vaca), azúcar y en concreto para Hashimoto, tampoco se recomendaría la soja. Aquí tienes un artículo donde te explico más acerca de la Alimentación Antiinflamatoria (parte 1).

No menos importante será la práctica del movimiento, el ejercicio físico, optimizar los ritmos circadianos, el descanso nocturno, la meditación y aprender a gestionar el estrés tanto mental como emocional (estudio).

Si te apetece puedes empezar a explorar una alimentación antiinflamatoria básica con nuestro Ebook de Alimentación Antiinflamatoria (con recetas y menús de temporada para cada estación) o si necesitas que valoremos y acompañemos de forma individual y tracemos un plan para empezar a mejorar tu salud acompañada por el Equipo AliMent puedes revisar La Consulta Individual.

En la Consulta Individual tenemos muchas personas con esta condición y, en parte por ellas, nos apetecía escribir este artículo para que puedan tener más información que complemente el acompañamiento y explicaciones que ya abordamos en consulta.

Hemos tenido la suerte de acompañar a varias personas con enfermedad de Hashimoto muy comprometidas con su salud y, algunas de ellas, han llegado a negativizar anticuerpos en analítica después de un trabajo intenso y profundo. Con esto no quiero decir que en todos los casos se puedan negativizar los anticuerpos, pero sí que se puede hacer mucho trabajo desde la nutrición integrativa y la visión PNI.

Muchísimo.

Si quieres que te acompañemos en tu proceso revisa como trabajamos en La Consulta Individual y, si después de leerlo decides que te interesa, puedes reservar aquí: una entrevista gratuita conmigo de 15 minutos para conocernos y valorar quién del Equipo AliMent es la persona más indicada para acompañarte en tu proceso.

Este artículo ha sido escrito con la colaboración y soporte de Vanesa Seoane alumna en prácticas en la Consulta Individual del Equipo AliMent a la que desde aquí mando un abrazo por su ayuda y soporte durante estos meses.

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