CROHN MEJORAR ESTÁ EN TUS MANOS

A menudo nos encontramos en la consulta ALI con actientes que ya vienen con el diagnóstico de la enfermedad de Crohn. Muchos otros que a través de profundizar en su sintomatología y por analíticas y pruebas complementarias (que hemos pedido) hemos conseguido un adecuado diagnóstico de Chron u otra EII.

Cuando un actiente sin diagnóstico entra a consulta lo vemos en profundidad, leemos sus analíticas, sus síntomas y pedimos lo necesario para descartar o verificar las hipótesis diagnósticas. Para que luego con todo mirado vaya a un médico actualizado (tenemos algunos fichados) y termine de confirmar el diagnóstico.

Así que este post es para todas aquellas personas que aún no tiene diagnóstico de Chron, lo intuyen o lo tienen, para que veáis que hay mucho más que podéis hacer más allá de la medicación y que retoméis el poder de mejorar vuestra salud.

Este #monsterpost está escrito con la colaboración de Natalia Durán, el nuevo fichaje del Equipo AliMent. Natalia es dietista con enfoque PNI y está especializada en el tratamiento integrativo de las enfermedades autoinmunes. Ella misma lleva diagnosticada de la enfermedad de Crohn desde hace unos cuantos años. Es por ello que el contenido de este post es de mucho valor porqué nace desde la perspectiva personal de una profesional de la salud que tiene este diagnóstico y sabe a qué se enfrenta. Si quieres conocerla mejor aquí tienes su página del equipo para saber más sobre su historia.

Vamos al lío.

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn es una enfermedad que está incluida dentro de la enfermedad inflamatoria intestinal.

La enfermedad inflamatoria intestinal abarca a un grupo de enfermedades que van a tener un componente crónico inflamatorio en el tubo digestivo y que habitualmente va a evolucionar entre brotes y remisiones.

Es decir, en un primer momento habrá un brote, luego habrá periodo de mejoría, otra vez de nuevo habrá brote… Y se continuará así salvo que se trate la patología de una forma profunda, se prevenga y se evite la nueva aparición de brotes.

Por lo tanto el objetivo ante una patología de estas características es remitir la inflamación, remitir el brote y prevenir de nuevo su posible aparición. Es importante destacar que la enfermedad inflamatoria intestinal hoy en día se le considera más una enfermedad autoinflamatoria que autoinmune.

La enfermedad de Crohn no afecta a un único punto del tubo digestivo, sino que se dice que es “parcheada”, es decir, podría afectar desde la boca hasta el ano en cualquier punto o, incluso, en todo el recorrido.

En el íleon se da la forma más habitual de enfermedad de Crohn. La ileítis terminal es la inflamación que se produce en la última parte del intestino delgado, pero también puede haber a la vez afectación en el colon por lo que es por ello que hablamos de parcheada, porque puede afectar a diferentes partes del tubo digestivo a la vez como parches. 

En esta patología vamos a ver de forma muy común entre las personas que la padecen pérdida de volumen abdominal qué es frecuente que se manifieste como una apendicitis aguda, sobre todo cuando hay ileocolitis. Es por esto que se da en muchos casos en que primero se empieza a tratar una apendicitis y cuando van a realizar la operación y realizan la extirpación del apéndice se dan cuenta que no era una apendicitis, sino que era un brote de enfermedad de Crohn. Es decir, si afecta al íleon terminal hay actientes que pueden tener sintomatología como fiebre dolor abdominal y dolor en la zona que también duele cuando hay apendicitis, por lo que como vemos la sintomatología de un inicio de la enfermedad de Crohn con afectación en el íleon terminal puede ser muy parecida a la sintomatología de una apendicitis aguda, por lo que, como comentaba anteriormente, muchas veces hay actientes que ingresan y parece que es una apendicitis aguda cuando en realidad es el debut es el primer brote de la enfermedad de Crohn.

Generalmente las personas que padecen esta patología van a tener diarrea y otras complicaciones como pueden ser la formación de fístulas en diferentes segmentos intestinales, como las típicas fístulas rectales que pueden incluso llegar a abrirse al exterior.

Como anteriormente comentaba, la enfermedad de Crohn se encuentra dentro de la enfermedad inflamatoria intestinal, de este grupo de patologías.  Entonces, entre las patologías de este grupo puede haber un solapamiento entre ellas, es decir, se pueden dar varias a la vez. Por ejemplo, podemos ver una enfermedad de Crohn que puede afectar al colon y a la vez tener una colitis ulcerosa, al igual que podemos ver una colitis ulcerosa con un componente de ileítis. Es por ello que muchas veces nos encontramos ante un cuadro cerrado y determinado a nivel médico, por lo que no siempre será fácil ponerle el nombre de un diagnóstico cerrado a la situación patológica y será más adecuado decir que nos encontramos ante una colitis o una ileítis inespecífica.

Desencadenantes y causas

 

La enfermedad de Crohn es una patología que se descubrió hace menos de cien años, y hace menos de tres décadas que se empezó a estudiar con mayor profundidad.  Es por esto que, de forma clásica, en los textos académicos que tratan dicha patología, podemos observar cómo nos indican que la causa de la aparición de la enfermedad de Crohn es desconocida, es decir, que no se conoce por qué aparece en las personas que la padecen. Pero hoy en día, tras años de investigación continua, y que a día de hoy todavía se sigue profundizando, ya sabemos que hay causas probadas para la aparición de la enfermedad de Crohn.

Estas causas las podemos dividir en factores genéticos y en factores ambientales.

Factores genéticos

En cuanto a la genética hay evidencia de que factores como la persistencia de la lactasa, la latitud o las horas de luz solar han influido para predisponer a las personas, además de desarrollarnos evolutivamente en entornos con multitud de patógenos.

En la imagen que vemos a continuación, podemos observar como en países que están coloreados de rojo y naranja, como Canadá o los países nórdicos, hay una mayor cantidad de personas con un diagnóstico de enfermedad de Crohn; asimismo los países en verde también tienen una elevada incidencia. Al contrario, en los países que encontramos de color azul claro hay incidencia, pero no es tan importante, al igual que en los países de azul oscuro que son los que menos personas con enfermedad de Crohn. Es curioso observar cómo en países como África por ejemplo es muy poco frecuente que se desarrolle la enfermedad de Crohn.

Imagen 1 – Las distribuciones de latitud, luz solar y fenotipo de lactasa humana pueden contribuir a los patrones geográficos de la enfermedad moderna: el modelo de enfermedad inflamatoria intestinal (Szilagyi, Leighton, Burstein and Xue, 2014)

También podemos observar que hay un cierto solapamiento con la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta o persistencia a la lactasa*, es decir, podemos ver en el mapa que aquellos países que tienen persistencia de la lactasa tienen una mayor prevalencia de la enfermedad de Crohn. Por lo tanto, podemos ver qué es un parámetro qué se corelaciona directamente.

Conceptos para la comprensión del artículo:

*Lactasa: La función primordial de la lactasa es desdoblar la lactosa en sus dos componentes: glucosa y galactosa. Solo así podrán ser absorbidos por tu organismo. Esta enzima digiere la lactosa.

Es decir, gracias a esta enzima el organismo puede procesar los lácteos.

*Persistencia a la lactasa: Las personas que tienen una mutación en su ADN que mantiene activo el gen de la lactasa durante la edad adulta son personas que pueden digerir la lactosa.

Es destacable que desde un punto de vista genético de contextualización evolutiva se ha visto que nosotros, los seres humanos, hace cientos de miles de años, antes incluso de las migraciones, evolucionamos en un ambiente africano, cerca del ecuador, donde había muchos patógenos. Entonces, la genética de la enfermedad de Crohn lo que nos permite es producir una respuesta inflamatoria muy fuerte en un entorno en el que existía muchísimo patógeno bacteriano. Por tanto, en general, las personas que tienen esta predisposición genética la tienen porque sus ancestros sobrevivieron antiguamente en un entorno lleno de patógenos.

De forma más específica, se ha visto en varios estudios científicos que el gen que predispone a la enfermedad de Crohn, entre otros, es el NOD2+. Este se puede revisar en analíticas para confirmar o descartar el diagnóstico.

Factores epigenéticos o de alimentación y estilo de vida

A continuación, vamos a ver poner los factores ambientales que se han identificado con la enfermedad de Crohn como son el tabaquismo, el déficit de vitamina D, el uso de anticonceptivos orales, los antiinflamatorios no esteroideos, los antibióticos, los trastornos del estado de ánimo o el estrés psicosocial.

 

1. Estrés y estado de ánimo

 

Los trastornos del estado de ánimo y el estrés crónico aumentan el riesgo de tener ese primer brote de la enfermedad de Crohn. Además una vez este primer brote se da existe un alto riesgo de entrar en un círculo vicioso porque la propia sintomatología de la  enfermedad puede tener un efecto negativo en el estado de ánimo de las personas con Chron.

El estrés crónico como o causa o consecuencia del Chron puede seguir favoreciendo la aparición de nuevos brotes. Es decir que el estrés crónico, el malestar psicológico, la mala gestión emocional  y las situaciones traumáticas o de estrés agudo pueden favorecer la aparición de nuevos brotes. 

Es por ello que en las personas con Chron va a ser necesario valorar el intervenir en el manejo y regulación del estrés crónico, siendo muy recomendable el apoyo psicoterapéutico en afrontamiento de la enfermedad crónica, la gestión emocional, la relación con la mente y las emociones, así como un trabajo de autoestima y posibles situaciones traumáticas pasadas. Esto nos permitirá mejorar el autoconocimiento, el manejo y el afrontamiento del día a día y de situaciones estresantes futuras que se puedan presentar.

Se ha evidenciado también que muchas de las personas que padecen enfermedad de Crohn han tenido situaciones de estrés agudo, situaciones traumáticas y de estrés sostenido u crónico. El hecho de haber tenido estas experiencias adversas se ha visto que tiene un papel importante en el aumento del riesgo de que se padezca en la edad adulta la enfermedad de Crohn fomentando de esta forma que se dispare la carga genética subyacente por el favorecimiento de un perfil neuroendocrinoinmunológico que hace que haya una menor tolerancia al estrés crónico.

 

2. Dieta y alimentación

 

Existen alimentos que van a favorecer un perfil antiinflamatorio y de inmunotolerancia, como son la fibra soluble de la fruta y de la verdura, los ácidos grasos omega 3 o la vitamina D.

Con una nutrición antiinflamatoira individualizada, además de tener efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal, ya que se favorece el crecimiento de las bacterias beneficiosas y se disminuye el de las bacterias patogénicas, se va a mantener la integridad de la barrera intestinal favoreciendo una adecuada secreción de moco y manteniendo la estructura de las uniones estrechas.

En cambio, una alimentación basada en la dieta occidental industrializada puede ser muy agresiva para este tipo de patología del tubo digestivo.  Por lo tanto, la realidad es que la dieta occidental industrializada (que actualmente lleva la mayor parte de la población) es una de las causas que disparan la aparición de la enfermedad de Crohn.

Para llevar una alimentación realmente terapéutica para mejorar la enfermedad de Crohn es  necesario comer alimentos que no dañen la integridad de la barrera intestinal. Si necesitas ayuda en este sentido en el Equipo AliMent tenemos dietistas especializadas en autoinmunidad para poder guiarte y acompañarte en mejorar tu salud intestinal y tu calidad de vida.

 

3. Disbiosis y microbiota

 

La enfermedad de Crohn está relacionada directamente con una disbiosis intestinal. Algunas bacterias como la Akkermansia muciniphila va a estar disminuida, al igual que las bifidobacterias.

En cambio, vamos a encontrar frecuentemente elevadas proteobacterias como la Candida albicans o Ruminococcus gnavus.

Es decir, no es solo que la enfermedad produzca una alteración en la microbiota, sino que la alteración de la microbiota va a facilitar la aparición de la enfermedad.

Sobre el tema de microbiota intestinal posiblemente te interese “Conoce tu microbiota intestinal”.

 

4. Uso de antibióticos

 

Sabemos que el uso de antibióticos (sobre todo cuando se abusa de ellos de forma indiscriminada y a largo plazo) es una de las intervenciones que más daño produce a la microbiota intestinal y que, por lo tanto, nos genera mayor disbiosis. Es por esto que se aconseja la toma de antibióticos cuando sea oportuno, con objetivos concretos (por ejemplo cuando existe un parásito que requiere de tratamiento específico) y siempre acompañado de la toma de probióticos específicos después asegurando así una adecuada fase de reimplantologia probiótica y reparación de las mucosas.

 

5. Tabaco

 

El tabaquismo está considerado como un factor de riesgo en la aparición y mantenimiento de la enfermedad, con un riesgo más elevado en mujeres.

Así mismo, se ha visto que si se deja de fumar padeciendo la enfermedad de Crohn disminuye de forma significativa el riesgo de recaída ante un nuevo brote (estudio).

 

6. Ritmos circadianos

 

En la persona con enfermedad de Crohn, ya sea que estén en remisión o en brote, es frecuente que haya alteraciones en la calidad y las horas de sueño, es decir, que su sueño suele ser menos reparador y profundo.

Esto se asocia directamente con parámetros clínicos de una peor evolución de la enfermedad y con aumento de los brotes, pero también se relaciona con los marcadores relacionados con un aumento de la inflamación.

Por lo tanto la disrupción de los ritmos circadianos de sueño y vigilia se correlaciona de forma consistente en las personas que tienen enfermedad de Crohn, por lo que la mejora del sueño en cuanto a calidad y cantidad será uno de los focos en los que intervenir para una mejora clínica consistente.

 

7. Vitamina D

 

Las personas que padecen la enfermedad de Crohn portan una mutación genética que involucra a los receptores de la vitamina D. Esto hace que una persona con EC requiera mayores cantidades de vitamina D para modular su sistema inmune y subir los niveles mínimos en sangre para tener una salud óptima.

Esto es lo que posiblemente ocurriese en África con nuestros antepasados portadores de genética de Chron que los efectos inflamatorios de Chron no estaban presentes porque se obtenía una gran cantidad de luz solar, y por lo tanto, de vitamina D en sangre.

En conclusión, con niveles elevados de exposición solar según el tipo de piel (o toma de suplementación) y, en consecuencia, de niveles elevados de vitamina D en sangre, los genes que se encuentran en las personas con enfermedad de Crohn y que pueden disparar un brote se encuentran mejor modulados (estudio).

 


 

Bien.

Si has llegado hasta el final de este artículo es muy posible que tengas el diagnóstico de enfermedad de Crohn o creas tenerlo o conozcas a alguien que lo tenga.

En caso de que te interese mejorar tu salud, desinflamar tu intestino y tratar las causas más profundas de tu patología, mira aquí:

Asesoramiento alimentación Equipo AliMent

* Este artículo esta inspirado en el trabajo final de dietética de Natalia Durán Salazar, titulado “Tratamiento integrativo de la enfermedad de Crohn”.

Artículo escrito con la colaboración de Natalia Durán dietista PNI especialista en enfermedades autoinmunes del Equipo AliMent.

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