EII – VAMOS A LA RAÍZ

Si tienes el diagnóstico de alguna enfermedad inflamatoria intestinal seguro que te han dicho que hagas las comidas en pequeña cantidad y frecuentes, que no comas frutas ni verduras y que comas pan blanco y pasta.

O incluso que la alimentación no tiene nada que ver con una patología digestiva como es una enfermedad inflamatoria intestinal.

Lo sé, es alucinante, pero es la medicina actual del servicio público no va más allá.

En este #mosterpost, con estudios científicos actualizados, vamos a abordar qué es la enfermedad inflamatoria intestinal, las patologías que abarca, las causas que la desencadenan y qué puedes hacer tú si la padeces para mejorar tu calidad de vida de forma actualizada de verdad.

Estamos seguras que te será de mucha utilidad.

Qué es

 

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal es un espectro de patologías digestivas que se caracterizan por la inflamación crónica del tubo digestivo, y aunque clásicamente se distinguen dos, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, en realidad hay muchas más que se denominan “indefinidas”.

Va a cursar con periodos de brote y de remisión: en los periodos de brote la enfermedad estará en estado agudo, es decir, la inflamación y la sintomatología estarán en niveles elevados; en cambio, en los periodos de remisión se notará mejoría clínica, de parámetros inflamatorios y de sintomatología.

Aunque desde siempre se ha considerado a la enfermedad inflamatoria intestinal como una patología autoinmune, a día de hoy tiene la consideración de enfermedad autoinflamatoria más que autoinmune (estudio).

Tipologías

 

Como comentaba anteriormente, la visión clásica de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal es que solo abarca la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, pero actualmente hay evidencia (estudio) sobre la visión de la inflamación intestinal como un espectro.

Ilustración 1 – Ilustración de creación propia en base a Shen, B. (2020). Introducción y clasificación de las enfermedades inflamatorias intestinales. Atlas de imágenes endoscópicas en enfermedad inflamatoria intestinal, 1-8. doi: 10.1016/b978-0-12-814811-2.00001-3

La colitis ulcerosa va a afectar al colon y, como su propio nombre indica, se van a producir úlceras en la mucosa. Sus síntomas más característicos son la posible pérdida de peso, dolor abdominal, sangrado y aumento de las deposiciones.

En cambio, la enfermedad de Crohn va a tener una afectación discontinua por todo el recorrido del tubo digestivo: desde la boca hasta el ano; aunque su presentación más habitual es la ileítis terminal ya que la inflamación se encuentra localizada en el íleon. Sus síntomas más frecuentes son también esa pérdida de peso, dolores abdominales, sangrado, fiebre, diarrea; y/o posibles complicaciones como fístulas.

Las enfermedades inflamatorias intestinales van a manifestarse recurrentemente de forma extraintestinal, por lo que dentro del espectro encontraremos desde afectaciones exclusivamente gastrointestinales a afectaciones más a nivel sistémico.

En siguientes artículos desarrollaremos con mayor profundidad cada una de estas patologías.

Desencadenantes y causas

El debut de la enfermedad inflamatoria intestinal no surge por un único factor, como podría ser la genética, sino que su aparición es multifactorial, es decir, es la suma de varios factores que se dan a la vez, entre ellos genéticos, ambientales (con el papel destacado del estrés) y hormonales.

Factores genéticos

En el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal el componente genético tiene un impacto entre el 17 y el 60% (estudio), pero es importante destacar que la genética por sí misma no va a ser nunca suficiente para desencadenar la respuesta autoinmunitaria, siempre tiene que haber factores ambientales que la disparen.

Si quieres saber más sobre esto hablé de ello en mi artículo sobre autoinmunidad desde una visión integrativa.

Entonces, existe una predisposición genética que cuando interacciona con los factores ambientales que vamos a exponer a continuación llevan a una alteración de la microbiota, de la barrera mucosa intestinal y del sistema inmunitario; por lo que, al final, se acaba desencadenando esa enfermedad inflamatoria intestinal.

Sobre la predisposición genética es interesante ver cómo en Canadá o en los países nórdicos hay mayor prevalencia de Crohn y de Colitis Ulcerosa, y que, por el contrario, en África sea muy poco frecuente tener alguna de estas enfermedades. 

Ilustración 2 – Las distribuciones de latitud, luz solar y fenotipo de lactasa humana pueden contribuir a los patrones geográficos de la enfermedad moderna: el modelo de enfermedad inflamatoria intestinal (Szilagyi, Leighton, Burstein and Xue, 2014)

Estos países con alta incidencia que he comentado se solapan en cierta manera con los países donde más persistencia de la lactasa hay. Es decir, parece que en los países que hay mayor persistencia de la lactasa hay mayor prevalencia de la enfermedad inflamatoria intestinal.

La lactasa es la enzima producida en el intestino delgado necesaria para digerir la lactosa. Es decir, mientras más tolerancia a la lactosa mayor incidencia de este tipo de patologías.

Así mismo, desde el punto de vista evolutivo, al ser África la cuna del nacimiento de la especie humana, y ser un ambiente con muchos parásitos, la predisposición genética a la enfermedad inflamatoria intestinal nos permite informarnos para, en ese entorno de patógenos, poder responder y sobrevivir. Entonces sí que tiene un sentido evolutivo, y que permitió que sobrevivieran nuestros antepasados.

Factores epigenéticos o de hábitos alimenticios y de vida

Vamos a ver ahora los factores epigenéticos o de estilo de vida que pueden influir tanto en el debut de la enfermedad como en la actividad de la misma una vez se ha desarrollado, es decir, influyen tanto como desencadenantes como factores de mal pronóstico una vez haya debutado la enfermedad.

Este apartado se desarrollará en siguientes artículos de manera más específica tanto para el Crohn como para la colitis ulcerosa.

1- Factores psicológicos, emocionales y estrés

Tanto el estrés crónico como los trastornos del estado de ánimo tienen un papel muy relevante en la enfermedad inflamatoria intestinal, tanto en la aparición de la enfermedad, ya que aumentan el riesgo de padecerla, como una vez que la enfermedad se ha desarrollado en cuanto a su evolución.

Es muy importante destacar, en especial, el estrés crónico, ya que es un factor muy relevante a la hora de desencadenar el primer brote de la enfermedad. Es decir, el estrés crónico aumenta el riesgo de tener ese primer brote de la enfermedad inflamatoria intestinal, ya sea enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

En nuestra experiencia con personas con autoinmunidad, tanto en mi propio caso personal (Natalia Durán) como en el de otras personas con la enfermedad inflamatoria intestinal, el debut de la enfermedad ocurrió tras un periodo de muchísimo estrés mantenido en el tiempo, es decir, crónico.

Aunque, como he comentado anteriormente, el desarrollo de esta enfermedad es multifactorial, el estrés, definitivamente, es en muchos casos la cerilla que enciende la candela que hemos ido construyendo tanto ambiental como genéticamente.

Es por ello, que muchas veces se hace necesario intervenir en todo lo que nos produzca el estrés crónico, y para ello la ayuda de una psicóloga es fundamental para mejorar ese estado de ánimo.

En el equipo AliMent contamos con varias profesionales de la psicología que te pueden ayudar en tu relación con la mente y con el estrés crónico que tienes instalado en tu vida.

2. Alimentación

 

En la actualidad, aunque se desconoce todavía mucha parte de la etiología específica de la enfermedad inflamatoria intestinal, se cree ampliamente que la dieta contribuye al desarrollo de la patología (estudio). El tipo de alimentación que hacemos en el mundo moderno tiene un perfil proinflamatorio, por lo que induce a la inflamación intestinal y por ende a una disbiosis de la microbiota (la cual se agravaría con la toma de antibióticos que hemos comentado anteriormente). Por lo tanto, podemos observar como la alimentación juega un papel fundamental en el equilibrio de la salud intestinal, incluido el de la microbiota, la barrera mucosa y el sistema inmunitario de la misma. Nuestra dieta afecta directamente a la barrera mucosa y a la inmunidad intestinal, por lo que es esencial tener una buena alimentación antiinflamatoria para prevenir la aparición de la enfermedad y para conseguir entrar en remisión. 

Es importante destacar que la dieta tiene un gran peso, a largo plazo, en el debut de la enfermedad; pero tiene un papel aún más relevante en el buen pronóstico de la misma una vez se ha desarrollado.

 

3. Antibióticos

 

El uso de antibióticos es una de las intervenciones que más altera la microbiota y que produce disbiosis, ya que una vez que se haya tomado el antibiótico los que van a persistir son los microorganismos patógenos. La toma de antibióticos a través de la disbiosis que produce va a tener efectos negativos, por ejemplo, en el intestino por la disminución de producción de moco, y en cuanto a que a las que hace sufrir es a las bacterias beneficiosas antiinflamatorias (estudio). Por lo tanto, el uso repetido de antibióticos al alterar negativamente la microbiota es un factor de riesgo para la aparición de la enfermedad inflamatoria intestinal y de otras patologías autoinmunes.

 

4. Tabaco

 

Es un agente químico que actúa como factor de riesgo para la enfermedad inflamatoria intestinal, y para la aparición de otras enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o la psoriasis, que pueden debutar tras la patología que nos ocupa. En definitiva, el tabaco en ningún sentido es beneficioso o protector frente a la enfermedad inflamatoria intestinal (estudio).

 

5.Ritmos circadianos

 

Actualmente, en nuestra sociedad moderna, tenemos una cosa llamada cronodisrupción. Genéticamente estamos diseñados para movernos, interactuar y comer durante las horas de luz del día, y para descansar y parar el movimiento durante la noche. Pero hoy en día tenemos muy poca exposición al aire libre y a la luz natural y mucha a luces artificiales y a actividad nocturna. Además, el descanso de la población en general es bastante reducido, ya que no se duermen suficientes horas, por no contar el efecto de la luz azul de móviles, tablets y ordenadores en nuestro celebro que retrasa la producción de melatonina. El hecho de no descansar correctamente y de no respetar los ciclos hormonales de nuestro cuerpo es una forma de estrés crónico que, además de favorecer la alteración del sistema inmunitario, puede favorecer muchas enfermedades crónicas incluidas las autoinmunes y la enfermedad inflamatoria intestinal.

 

6. Déficit de vitamina A

 

La vitamina A es esencial para tener una buena integridad de las barreras de las mucosas a nivel sistémico. Algunos alimentos ricos en vitamina A son la zanahoria, la lechuga, espinacas, coles, batata, calabaza, melón, mango, tomate, pimiento rojo e hígados como el de bacalao. 

 

7. Déficit de vitamina D

 

La relación de la enfermedad inflamatoria intestinal con la vitamina D es importantísima. 

Como he comentado anteriormente de nuestros primeros ancestros africanos, estas personas vivían en entornos con mucha luz del sol, por lo que tenían cierta resistencia a la vitamina D de las grandes cantidades que podían generar con tantas horas de luz del sol directas. 

Al fabricar tanta cantidad de vitamina D se disminuían los componentes inflamatorios del sistema inmune que producen la propia inflamación de la enfermedad. Pero, ¿qué pasaba? Que como vivían en un entorno lleno de patógenos necesitaban esa inflamación para poder defenderse contra ellos, por lo que desarrollaron la resistencia a esta vitamina para tener el sistema inmune activo frente a estos patógenos intestinales.

Hoy en día las personas que sufren esta enfermedad siguen manteniendo esta resistencia a la vitamina D, la cual hoy en día sí es clave para que la inflamación se reduzca. Por ello, tener un déficit de vitamina D (por debajo de 40) (estudio) es un factor de riesgo tanto para el desarrollo de la patología como un factor de mal pronóstico en la evolución de la misma.

¡AVISO! No suplementarse en casa sin la supervisión de un profesional de la salud, ya que cada persona necesita una pauta diferente.

 

8. Tóxicos y disruptores endocrinos

 

El sistema hormonal o endocrino es nuestro sistema de comunicación interno, encargado de la homeostasis de nuestro organismo, su crecimiento, desarrollo, metabolismo y reproducción. Está formado por glándulas que secretan hormonas, estas hormonas viajan por la sangre hasta los receptores situados en los tejidos y órganos, para iniciar o bloquear funciones básicas para el cuerpo.

Pues bien, el problema de los disruptores endocrinos (presentes en alimentos, productos cosméticos, plásticos, etc) radica en que nuestro cuerpo se confunde. Nuestro cuerpo interpreta que los disruptores endocrinos son las propias hormonas que produce endógenamente nuestro cuerpo.

El parecido químico de los contaminantes hormonales con nuestras hormonas es muy grande, nuestro cuerpo no está acostumbrado a interactuar con este tipo de moléculas y se confunde. Esto hace que se activen o bloqueen funciones importantes para la supervivencia.

En las últimas décadas se han incrementado, sobre todo, en los países más industrializados, la incidencia de enfermedades del sistema reproductor (infertilidad femenina y masculina pubertad precoz, etc.), de cáncer hormonales (ovarios, mama, testículos, tiroides), y de enfermedades tiroideas, neurológicas, inmunológicas y metabólicas.

La evidencia científica deja claro la relación entre los cambios en el sistema hormonal causados por la exposición a contaminantes hormonales con enfermedades cuya incidencia ha aumentado en las últimas décadas.

Un ejemplo de un producto químico que contiene disruptores endocrinos son las cremas de protección solar.

Ahora en verano se utiliza con mucha más frecuencia en la población en general, pero las personas con la enfermedad inflamatoria intestinal que están con inmunosupresores deben utilizarla durante todo el año.

Entonces, ¿Porqué NO recomiendo los PROTECTORES SOLARES CON FILTROS BIOQUÍMICOS?

Principalmente por nuestra propia salud y la del medio ambiente. Son disruptores endocrinos (interfieren en el sistema hormonal), pueden causar erupciones y alergias en pieles sensibles. Son un grave contaminante para los océanos, al usarse sobre todo en las playas pasan al agua del mar que contamina agua, arrecifes y mundo marino. En Hawái ya están intentando regular esto porque ¡sus arrecifes se están volviendo blancos! El mecanismo de acción que tienen estos protectores es que convierten UV en energía térmica y tardan 20-30 min en hacer efecto.

¿Cuál es la alternativa más saludable? Los protectores solares con certificación ecológica NO permiten el uso de filtros bioquímicos. Y utilizan aceites naturales y filtros minerales o físicos como el óxido de zinc y el dióxido de titanio sin nanoparticulas. Nutren la piel gracias a sus aceites de calidad, extractos y aromas naturales.

La recomendación que siempre les hago a los actientes en consulta es el protector solar SPF 20 con filtros físicos, ya que es una muy buena opción para dejar de lado los filtros químicos de los protectores convencionales. Sobre esto hablé en el post de Protección solar consciente y sin tóxicos donde también recomiendo otras marcas con SPF más alto.

Entonces.

Y para concluir.

Si estás diagnosticada de alguna de las patologías dentro del espectro de la enfermedad inflamatoria intestinal (o crees tenerla) y estás decidida a coger las riendas de tu salud para ponerte en marcha desde una visión amplia y actualizada tenemos dentro del Equipo AliMent varias profesionales de la dietética, la nutrición y la PNI especializadas en enfermedades inflamatorias, autoinmunes y más concretamente en Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Queremos acompañarte a recuperar tu salud intestinal, a que ir al baño no deje de ser un problema, a que remitan tus síntomas digestivos, mejoren tus analíticas y sobre todo a que tengas la mayor calidad de vida posible estando en remisión de brotes cada vez con espacios más grandes de tiempo el máximo tiempo posible.  

Si te interesa mira aquí:

Asesoramiento nutrición y PNI Equipo AliMent

Artículo escrito con la colaboración de Natalia Durán Dietista PNI especialista en enfermedades autoinmunes del Equipo AliMent.

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