COVID-19: mejorar tu respuesta ante el virus

 

Este artículo viene tarde porqué es muy posible que a estas alturas de la película ya hayas pasado por el COVID (incluso varias veces). Pero me apetecía escribir sobre ello para toda la comunidad y las actientes que hemos tratado y estamos tratando en consulta individual, ya sea en prevención, apoyo en presencia del virus o en procesos de COVID persistente.

 

En consulta individual a día de hoy hemos visto de todo, pero sobre todo los siguientes síntomas relacionados con este famoso virus:

– Desregulación del ciclo menstrual que puede cursar con aumento del sangrado, coágulos y dolor. Ciclos más cortos, ciclos más largos, ciclos anovulatorios, despunte de enfermedades / síntomas varios y desajustes endometriales, entre otras.

– Empeoramiento de enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias, con brotes e incluso hospitalizaciones, sobre todo cuando hay multi patología autoinmune. 

– Aumento y empeoramiento en consulta de problemas cardiovasculares (miocarditis), de coagulación y de circulación.

– A raíz del virus hemos visto varios debuts de enfermedades autoinmunes que habían sido detectadas anteriormente, sobre todo en consulta hemos detectado varios debuts en hipotiroidismo de Hashimoto. Respecto a esto ya se sabe desde hace tiempo en PNI que la infección por virus (Epstein Barr, Citomegalovirus, entre otros) suele estar detrás de muchos debuts en autoinmunidad como por ejemplo (entre Epstein Barr y Esclerosis múltiple como demostró el estudio que salió este pasado enero 2022 en la revista Science). 

– Aumento de sintomatología variada como: dolor muscular, gran cansancio, neblina mental, dificultad de concentración, parestesias, entre otras que dificultan en diferente grado la calidad de vida desde ser molestias que van remitiendo a condiciones incapacitantes en algunos casos.

 

Así que este artículo nace para que podamos entender la importancia de cuidar nuestro sistema inmune a largo plazo para hacer frente tanto a la prevención, tratamiento en infección aguda o en síntomas crónicos post infección.

Queremos que entiendas y amplíes la mirada hacia el gran potencial que tienes en tus manos para cuidar de tu sistema inmune y salud en general.

Pasar a la acción para cuidar tu sistema inmune desde tu alimentación y estilo de vida con el apoyo de la suplementación natural adecuada será mucho más protector que cualquier otra cosa que puedan meterte de forma externa. Más información aquí.

Así que tanto si has pasado ya por la infección de coronavirus o COVID‑19 (enfermedad infecciosa provocada por el virus SARS-CoV-2), como si no la has pasado, como si te encuentras con secuelas de salud después de pasarla o estar expuesto a ella a través de opciones vacunales, este post te interesa.

 

En el vamos ha hablar de:

1 – ¿Por qué es importante cuidarnos para tener un sistema inmune lo más competente posible?

2 – Cómo afecta el estado de tus mucosas y microbiota a la respuesta de tu sistema inmunitario.

3 – Factores de riesgo.

4 – Cómo tener un sistema inmune fuerte.

5- Covid persistente.

 

¿Porqué es importante cuidarnos para tener un sistema inmune lo más competente posible?

El sistema inmunitario es nuestro sistema de defensa hacia todo lo externo: virus, bacterias, alimentos inflamatorios, etc.

Este está compuesto (simplificando mucho) por unas células inmunes innatas (nos vienen de serie al nacer) y otras células inmunes adaptativas (se van desarrollando a través de la exposición a agentes externos a lo largo de la vida).

Esta respuesta inmunitaria innata es no específica, es decir responde a “lo grande” y de forma masiva (no específica) a los agentes del medio externo.

En cambio la respuesta adquirida o inmunidad adaptativa (la aprendida), es la que nos permite tener una respuesta inmunitaria aprendida más específica.

En el caso de Covid-19 por ejemplo nuestro sistema inmune puede enfrentarse al virus de dos formas: directamente por la infección del virus (forma natural) o a través de las vacunas (forma artificial).

Por lo tanto existen diferentes tipos de inmunidad adquirida según una u otra:

INMUNIDAD ADQUIRIDA NATURAL

– Exposición al virus: Se activa al tener contacto con una enfermedad. Mi sistema inmunitario aprende cómo hacerse cargo de ella.

– Pasiva: Cuando por ejemplo una madre le pasa componentes inmunitarios a su bebé a través de la placenta o a través de la leche materna sin que el bebé se haya infectado directamente. El sistema inmune de la madre apoya al sistema inmaduro del niño.

 

INMUNIDAD ADQUIRIDA ARTIFICIAL:

Administración de vacunas para fabricar los anticuerpos mediante un agente externo.

Administración de anticuerpos Covid-19 extraídos de otra persona que ya se ha expuesto al virus. En este caso estamos dando un tipo de respuesta inmunitaria adquirida desde el exterior.

Entonces, la función del sistema inmunitario es fundamentalmente la vigilancia y la defensa frente a los “peligros” que vienen de fuera (en este caso infección por virus) y en las acciones de mantenimiento interno, como son las reparación de lesiones entre otras.

Todo esto simplificando mucho el funcionamiento del sistema inmunitario, cabe recordar que este es un artículo de divulgación general a toda la población y no un artículo para profesionales o científicos.

Es por esto que a menudo decimos que no son las vacuna en sí las que protegen de la infección o la gravedad de esta. Sino lo que hace nuestro sistema inmunitario con ellas. Lo mismo pasa con el contagio, dependerá del estado de nuestro sistema inmune y la salud en general de nuestro sistema de una adecuada resolución de la infección.

 

Conclusión: si no tenemos un sistema inmunitario fuerte y sano no podremos resolver la infección de estos virus e infecciones porqué nuestro sistema estará alterado, sobrecargado o despistado. Por esto, es tan importante tomar las acciones necesarias para fortalecer nuestro sistema inmunitario, tanto en la prevención, como en la infección, como en la posterior recuperación.

 

Cómo afecta el estado de tus mucosas y microbiota a la respuesta de tu sistema inmunitario

Las barreras como primera línea de defensa son la piel o las barreras mucosas como es el caso de la boca y toda la capa de mucus que tenemos desde la cavidad bucal hasta el ano. La barrera intestinal es donde más células del sistema inmune habitan para hacer frente a lo que viene de fuera, por eso siempre hacemos tanto hincapié en evitar:

– La permeabilidad intestinal y mantener la integridad de las mucosas del intestino.

– Evitar la disbiosis o desequilibrio de las bacterias intestinales.

A lo mejor te estás preguntando ¿Qué es la barrera intestinal?

La barrera intestinal tiene una estructura por capas. Si nos fijamos en el colon que es donde tenemos la mayor cantidad En el colon encontramos a la microbiota comensal en la primera capa de la barrera intestinal. Esta primera capa es una capa de moco en la que vamos a encontrar microbiota, por ejemplo, la Akkermansia muciniphila y otras de la muconutritiva como puede ser la Roseburia, Eubacterium o Faecalibacterium prausnitzii.

A menudo vemos en consulta como las personas que acuden a nosotras con un COVID persistente (acarrean sintomatología variada en tipo y gravedad post infección más allá de 3 meses) detectamos en la entrevista clínica como ya venían con un problema de disbiosis de base anterior.

Habitualmente una disbiosis con algunas bacterias disminuidas, las productoras de ácidos grasos de cadena corta como la Faecalibacterium prausnitzii o la Roseburia, y otras que están un poco en exceso como las llamadas proteolíticas.

En este artículo científico (artículo) se puede ver cómo asocian la disbiosis a síntomas de COVID persistente. Incluso se está empezando a estudiar cómo de bien se puede tolerar la enfermedad del COVID dependiendo del perfil microbiano y la salud gastrointestinal de la persona contagiada.

Factores de riesgo

Factores que nos predisponen a una mayor respuesta frente a virus y una peor resolución tanto a la exposición natural como artificial a este.

1 – Padecimiento de patologías previas como cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, respiratorias, neurológicas, metabólicas o digestivas funcionales. En esencia, un ambiente en desequilibrio o patológico.

2 – Inflamación crónica de bajo grado: se refiere a la inflamación que se mantiene de forma sostenida por incapacidad del cuerpo para resolver esa inflamación y que puede disparar la aparición de enfermedades inflamatorias o autoinmunes. 

3 – Disbiosis, parasitosis y permeabilidad intestinal como se ha explicado en más detalle en el punto 2. 

4 – Además, es importante señalar que las infecciones virales pueden estar detrás del inicio de diversas patologías autoinmunes por diversos mecanismos. En el caso del COVID-19  se ha visto que puede favorecer el inicio de patologías autoinmunes (cuando no se tienen) o agravar las ya existentes. De hecho en el COVID persistente a menudo encontramos componentes de reacción autoinmune inespecíficos que podrían estar detrás de esta condición.

5 – Estrés sostenido: tanto el psicológico como el físico. Sentimos  que no tenemos tiempo para nada, que “no nos da la vida”, que no tenemos tiempo para nosotras ni para la familia, que tenemos que ser exitosas, que no llegamos a final de mes, etc. la multiplicidad de factores además en muchos casos ligadas a la precariedad laboral, dificultades económicas, entorno sin apoyos, falta de comunidad y soporte del entorno. Nos hacen sentir solas, estresadas, ansiosas y esto activa mecanismos de estrés elevando nuestro cortisol y enviando un mensaje al organismo de “huida o lucha” que nos desgasta poco a poco a nivel físico y psicológico. Si estás en una situación de estrés sostenido te recomendamos que busques soporte, delegues y busques acompañamiento terapéutico para aprender a manejar y reconsiderar temas importantes en tu vida.

6 – Alimentación proinflamatoria:

NO es sólo lo que comemos (si seguimos una alimentación más proinflamatoria) sino también lo que esta alimentación desplaza cuando dejamos de comer alimentos con alta densidad de nutrientes con minerales, vitaminas, proteínas esenciales para cuidar de nuestra salud y sistema inmune.

– Gran desequilibrio entre el omega-6 y el omega-3. Tenemos un exceso de ingesta de aceites vegetales con ácidos grasos omega-6 (frutos secos, semillas, aceites de frituras, alimentos procesados, están en casi todo) y una gran falta de ingesta de ácidos grasos omega-3 (pescado azul pequeño, mariscos, carne de pasto, chia, lino y cáñamo principalmente). La ratio actual Omega 6 – Omega 3 se sitúa en 20:1 cuando nuestros ancestros tenían una alimentación con ratios entre 3:1 y 1:1, esto favorece un perfil proinflamatorio de forma general en la población occidental.

– Exceso de azúcares e hidratos de carbono sencillos y refinados con bajo aporte de nutrientes y que favorecen respuestas inflamatorias de bajo grado, baja flexibilidad metabólica y resistencia a la insulina que mantiene activado de forma crónica el sistema inmunitario.

– Déficit en micronutrientes esenciales para el funcionamiento del sistema inmune: Vit D, Vit A (sobre todo presente en el menospreciado consumo de vísceras como el hígado), zinc, Omega 3, magnesio, selenio, vit C, entre otros. Al final del artículo comentaremos brevemente la suplementación que puede apoyar el funcionamiento del sistema inmune. Aunque recordemos que esta no es inocua y debe ser recomendada y revisada por una dietista, nutricionista o PNI actualizada.

Cabe recordar que muchas personas no llegan a la ingesta mínima recomendada de vitaminas y micronutrientes esenciales porque por una parte no consumen suficientes vegetales y fruta y por otra estos se ven desplazados por productos ultraprocesados con una baja densidad nutricional. 

Vitaminas como la D o la A también los encontramos en niveles escandalosamente bajos en el estilo de vida occidental por la desinformación acerca de una correcta y necesaria exposición solar durante todo el año y el exceso de uso  de cremas solares (a menudo además repletas de disruptores endocrinos).

VITAMINA D

Sabemos actualmente que tener un déficit de vitamina D se relaciona con una inadecuada respuesta frente al virus del covid, y los cuadros de covid más graves se correlacionan con importantes déficits de vitamina D.

Existen varios estudios al respecto de la toma de Vit D y la mejora de la sintomatología respiratoria y de marcadores inmunitarios en pacientes hospitalizados por covid, pero vamos a citar únicamente este estudio que concluye que: La suplementación oral diaria de 5000 UI de vitamina D3 durante 2 semanas reduce el tiempo de recuperación de la tos y la pérdida sensorial gustativa entre los pacientes con un estado subóptimo de vitamina D. “Se recomienda el uso de 5000 UI de vitamina D3 como terapia adyuvante para pacientes con COVID-19 con un estado subóptimo de vitamina D” (estudio).

 

COVID PERSISTENTE

Por otra parte, en el COVID persistente solemos encontrar los factores anteriormente descritos de forma más grave además de parámetros y clínica descrita en entrevista la cual sugiere síntomas de: neuroinflamación, disfunción mitocondrial, disbiosis intestinal cronificada, parasitosis persistentes o una gran permeabilidad de las barreras que hacen que el sistema inmune no pueda terminar de resolver dicha inflamación, cronificando ésta en el tiempo.

Por supuesto esto lleva trabajo de cambio en alimentación y hábitos es necesario un trabajo profundo y a largo plazo de inmunonutrición y PNI con nuestro acompañamiento en Consulta ALI. 

En conclusión: el covid-19 es una sindemia donde ha colisionado un virus con unas características peculiares junto con una población con un sistema inmune debilitado a causa de una alimentación proinflamatoria, un estilo de vida sedentario (o con exceso de ejercicio, ambos son estresores oxidativos), altos niveles de estrés y ansiedad, con deficiencias de nutrientes esenciales, desajustes metabólicos y hormonales y con grandes déficits de micronutrientes, especialmente de la Vit D.

En el próximo artículo continuaremos profundizando en ello.

Si sientes que necesitas empezar a construir una buena base para un estilo de vida y alimentación antiinflamatória revisa la Masterclass Antiinflamatoria Accionable (el 2 de octubre, quedará grabada) donde sentamos la base de una alimentación antiinflamatoria que promueva la salud y el equilibrio de las bacterias de nuestro intestino para tener un sistema inmune fuerte y resiliente.

Artículo escrito con la colaboración de Natalia Durán Dietista PNI especialista en enfermedades autoinmunes del Equipo AliMent.

No hay comentarios

Escribe un comentario