Conoce tu microbiota intestinal

Microbiota intestinal, eje intestino-cerebro, primer y segundo cerebro… ¿te suenan estos conceptos? Cada vez están más integrados en el vocabulario de los profesionales de la salud y de la población general. Falta mucho por investigar, divulgar y conocer pero múltiples estudios científicos apuntan a la importancia de la microbiota (denominada también segundo cerebro) para tener una buena salud tanto física como mental. A continuación te cuento un poco más sobre la importancia de la microbiota intestinal y sus funciones.

Aviso a navegantes se viene un post larguito pero muy interesante para entender mejor las innumerables funciones de la microbiota que vive en nuestro tracto intestinal, tomate tu tiempo y disfrútalo con calma, vas a entender mucho mejor que hacen todas esas bacterias en tus intestinos 😉 ¡vamos allá!

LA MICROBIOTA INTESTINAL

 

El microbioma es el conjunto de bacterias, virus, hongos y protozoos que habitan en nuestro organismo, las bacterias son las más abundantes y las que más se han estudiado por ahora. Nuestro microbioma está en: el aparato digestivo, la piel, la cavidad oral, los ojos, el aparato urinario, la vagina, etc… por lo tanto todo nuestro organismo está colonizado por millones de bacterias. Esta convive con nosotros en simbiosis (mutuo beneficio) no solo en el intestino sino también en la piel y en nuestras mucosas, siendo el intestino (sobretodo intestino grueso) donde la tasa de colonización es la más alta de todo el organismo.

A lo mejor te parecerá increíble pero el intestino es la mayor superficie de contacto entre el interior y el exterior de nuestro organismo, se estima que podría alcanzar una superficie de cerca 200 m2, si extendiéramos a lo largo y ancho su particular estructura de vellosidades y microvellosidades, el siguiente órgano más grande es la piel con unos 2-3 m2 aproximadamente, impresionante ¿verdad?

Para que te hagas una idea de la magnitud e importancia de esta comunidad que habita dentro de ti, ahí van algunos datos, alberga unos 39 billones de bacterias (aproximadamente la mitad de tu cuerpo son bacterias, de hecho ganan por poquito las bacterias a las células). Se estima que hay más de 400 especies diferentes de bacterias a las que sumamos algunas minorías del reino de los virus, levaduras, hongos y diversos organismos unicelulares.

Esta comunidad microbiana habita principalmente en el colon y se encarga de terminar de sintetizar comida no digerible por nosotros, que aporta energía al intestino, fabrica vitaminas, descompone sustancias tóxicas o medicamentos y entrena a nuestro sistema inmunitario.

Y es que en caso de malnutrición, enfermedades nerviosas, enfermedades autoinmunes, depresiones o problemas intestinales crónicos existe una alteración de las condiciones de las bacterias en el intestino y de la integridad del intestino (permeabilidad intestinal).

O sea que si nuestra diversidad microbiana (bacterias, virus, hongos y protozoos) está alterada (disbiosis), ten por seguro que tu también lo estás ¡tienes más bacterias en tu cuerpo que células! La investigación justo ahora empieza a entender a las personas como un ecosistema y la gran implicación de la microbiota en éste. A continuación te cuento cuáles son sus funciones más conocidas.

Chica sobre el cesped con su microbiota intestinal en eubiosis (o no)

FUNCIONES DE LA MICROBIOTA:

      · Immunológicas: tratándose de la mayor superficie de contacto entre el organismo y el exterior, no es extraño que el intestino sea el tejido con mayor concentración de células inmunitarias (80% aprox) y aquí los microorganismos juegan un papel fundamental tanto en el desarrollo y maduración, como en la actividad normal del sistema, actuando como auténticos “entrenadores”, al estimular y modular los procesos de defensa desde la raíz. Cuando existe disbiosis, el intestino es colonizado por las bacterias filamentosas segmentadas (SFB) estas activan un tipo de células proinflamatorias en sangre (linfocitos Th17) que generar efectos en la inmunidad sistémica del cuerpo y en el sistema nervioso central. En un estado de equilibrio o eubiosis y frente una inflamación aguda (puntual) las bacterias beneficiosas lucharían contra esta inflamación activando las células T reguladoras que se encargarían de bajarla y regularla. También cabe destacar como el estrés crónico (aumenta el cortisol) influye en la disminución de la respuesta del sistema inmune, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.

      · Metabólicas: La microbiota interviene en el metabolismo de muchas sustancias orgánicas como la lactosa, algunas hormonas, etc. Además se ha descubierto que las poblaciones microbianas del intestino son diferentes entre las personas con sobrepeso y obesidad de las personas con normopeso e infrapeso. Viéndose que cuando las personas con obesidad pierden peso, su microbiota se vuelve similar a la de las personas con normopeso (en destacados de Instagram donde pone obesidad tienes unos vídeos donde te explico un poco más en detalle estas diferencias). (estudio, estudio, estudio)

      · Nutritivas: Para empezar es necesario dejar claro que es en el intestino delgado donde ocurre casi el 90% de la absorción de nutrientes en el cuerpo y, en cambio, es en el intestino grueso donde hay más vida microbiana. Aún y así hay algunas funciones nutritivas de la microbiota importantes como la interacción con las fibras y los residuos alimentarios no digeribles produciendo vitaminas del grupo B, facilitando la absorción de algunos minerales. Por lo tanto, su correcto funcionamiento facilita la biodisponibilidad y asimilación de algunos micronutrientes como la vitamina K y el ácido fólico  sintetizados por Escherichia coli, Enterobacter aerogenes, Clostridium perfringens y vitaminas como K, biotina, sodio, potasio, etc. Recientes estudios empiezan a hablar del eje intestino-hígado que se refiere a la relación bidireccional entre el intestino y su microbiota, y el hígado, como resultado de la integración de las señales generadas por factores dietéticos, genéticos y ambientales (estudio fresco, fresco de este mes de octubre)

      · Protectoras y de barrera: Protegen frente a la invasión de gérmenes patógenos, compitiendo con ellos por el espacio y los nutrientes, protegiéndonos frente a tóxicos y sustancias carcinogénicas, y produciendo un ambiente no adecuado para ellos o sintetizando sustancias antibióticas para evitar que entren en el torrente sanguíneo.

      · Sistema hormonal: Los microorganismos vivos que habitan en nuestro sistema gastrointestinal generan el 50% de la dopamina de nuestro organismo y el 90% de la serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad, dos de los principales neurotransmisores que afectan drásticamente a tu humor, felicidad y placer. Pero no se termina aquí no, hay mucho más. Por ejemplo tener menos cepas de ciertos lactobacillus se relaciona con menos producción de oxcitocina que tiene un gran impacto sobre nuestro estado de ánimo, líbido, relaciones sexuales y de búsqueda de pareja.

      · Sistema nervioso: En la actualidad hay un interés creciente por lo que se llama el eje intestino-cerebro, un término que describe la compleja relación bidireccional de señalización y comunicación entre el sistema nervioso central y el tracto gastrointestinal, esencial para el equilibrio del sistema. Para que te hagas una idea aproximadamente el 60% de la información interna del cuerpo que llega al cerebro procede del aparato digestivo. En nuestro intestino tenemos más neuronas que en toda nuestra médula espinal, estos millones de neuronas conforman el denominado Sistema Nervioso Entérico que muestra una elevada y autónoma actividad electroquímica neuronal que se asemeja a la actividad cerebral. Estas neuronas del intestino sintetizan hormonas, neurotransmisores y otras sustancias químicas, son algunos ejemplos: benzodiacepinas, dopamina, acetilcolina, noradrenalina, serotonina, etc. Hasta el momento se han descubierto varios neurotransmisores que son sintetizados por este cerebro digestivo. En este eje se sitúa la relación que hay entre inflamaciones intestinales y estrés, o entre el tracto gastrointestinal y la depresión, la ansiedad o el autismo entre otras. También recientes investigaciones apuntan a la importancia del nervio vago y el tono vagal en el eje microbiota-intestino-cerebro, de hecho el nervio vago es la principal conexión entre el intestino y el cerebro, a través del sistema nervioso entérico. (estudio)

 

Observa que le pasa a tu boca (puerta de entrada al sistema digestivo) cuando observas este limón jugoso y fresco…

Así pues con todo lo expuesto queda patente que una alteración cualitativa y/o cuantitativa de la microbiota (disbiosis) puede tener una repercusión no sólo en la esfera digestiva, sino de todo el organismo en forma de alteraciones metabólicas, inmunológicas, inflación de bajo grado (estudio), afectando al estado emocional, mental, hormonal… en definitiva en todas las funciones indicadas más arriba y todas las que aún tenemos por descubrir.

Así que está en nuestras manos mejorar esta variedad y propiciar su equilibrio para evitar así la permeabilidad intestinal y la disbiosis, madres de otros desequilibrios y patologías que cursan con inflamación como son por ejemplo las enfermedades autoinmunes.

Recuerda: nosotros somos el hospedador de nuestra microbiota y para mejorar nuestra salud a todos los niveles buscamos estar en simbiosis (buen rollito) con ella.

En el próximo post te explicaré las claves para ser un buen huésped de tus microbios y fomentar así tu salud a todos los niveles.

Espero este post te haya resultado interesante. Me encantará leer tu opinión, si tienes dudas o sugerencias para nuevos post ¡comenta más abajo!

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