AYUNAR CON-CIENCIA Y DESDE LA ESCUCHA (1/2)

 

 

El ayuno a menudo se presenta como “la nueva herramienta de moda” para perder peso y tener una figura delgada desde la perspectiva de “mentalidad dieta”. Pero la verdad es que el ayuno es tan natural y antiguo como el ser humano y la naturaleza, tan natural como comer es descansar el sistema digestivo. Es una practica que ayuda a la limpieza y descanso fisiológico tanto de alimentos como de estímulos externos. Puede tener muchos beneficios para nuestra salud física y mental si lo exploramos desde una perspectiva intuitiva, con curiosidad, escucha y conexión con las señales internas de nuestro cuerpo. En este post te comparto mi enfoque integrativo sobre esta práctica ancestral.

 

El contenido que vas a encontrar en este post es información sobre: qué es el ayuno, beneficios, metabolismo, contraindicaciones, como funciona, porqué es una práctica ancestral e espiritual y mis recomendaciones, etc. El ayuno, no es la panacea (nada lo es), ni la solución a todos tus males, es una herramienta más que se puede explorar desde el conocimiento, la auto escucha y la responsabilidad. Antes de adentrarte en él es súper importante tener unos cimientos de alimentación equilibrada y buena densidad nutricional entre otras cositas… antes de empezar a ayunar pregúntate:

¿Para qué quiero explorar el ayuno? ¿Desde dónde lo hago? ¿Me lo estoy planteando como “la solución” a mi dificultad para perder peso? ¿Lo hago desde la culpa, “el tener que”, la restricción o compensación o desde la curiosidad y autoescucha? ¿Estoy comiendo suficientemente equilibrado y denso a nivel nutricional? ¿Siento ansiedad por la comida y muchas ganas de comer dulce a menudo?

Si en tus respuestas descubres síntomas de:

1. Una mala relación con la comida y tu cuerpo (con o sin diagnóstico de anorexia, bulimia, trastorno por atracón, ansiedad por comer…) y ganas de explorar el ayuno como forma de restringirte y compensar. 

2. Te das cuenta de que aún tienes que hacer pasos importantes para tener una alimentación equilibrada y densa a nivel nutricional (comes bastantes procesados, comida preparada, sientes mucha ansiedad por el azúcar, sientes bajón cuando hace rato que no comes, consumes poca verdura y muchos hidratos refinados…)

3. Tienes algún tipo de enfermedad mental, patología de salud o alteración hormonal (resistencia a la insulina, DM2, DM1, hipotiroidismo…)

4. Desnutrición o infrapeso. 

5. Embarazo y lactancia.

 

En estos casos te recomiendo trabajar antes otras muchas cosas de la mano de un profesional psicólogo, dietista, nutricionista o médico con enfoque integrativo, no gordofóbico y respetuoso hacia todo tipo de tamaños corporales y situaciones de salud mental.

En el caso que tu alimentación no sea muy equilibrada es importante abordar primero la ventana de alimentación antes de aumentar la ventana de ayuno. Si tu cuerpo tiene poca flexibilidad metabólica, comes muchos hidratos refinados (y te sientes cansada si no comes a menudo), hay baja densidad de nutrientes, posibles déficits… empieza por las bases, mejora lo que ingieres para que tu cuerpo esté tranquilo en los descansos digestivos más largos. 

En caso de una relación tormentosa con la comida, no recomiendo explorar el ayuno a no ser que se haga por temas de compromiso digestivo y muy bien acompañada por una profesional que trabaje de forma honesta y profesional las sensaciones de saciedad / plenitud / tipos de hambre / conexión con el cuerpo / relación con la mente… sino hay el riesgo de practicar el ayuno desde una perspectiva de restricción, compensación, castigo, contando las horas de ayuno como metas (o sea, desde la mente y no desde la escucha al cuerpo). Lo que sería contraproducente para la salud mental, emocional y, en consecuencia, también física. Reflexiona y actúa con responsabilidad y pide ayuda profesional si la necesitas.

La información es poder y todo poder conlleva una responsabilidad, para mí que trabajo con personas con una relación complicada con la comida, es de vital importancia dejar todo esto bien claro antes de empezar con la información más científica sobre el ayuno.

Dicho esto, vamos al lío…

 

EL AYUNO ES UN PROCESO NATURAL Y ANCESTRAL

Si nuestro cuerpo no estuviera adaptado al ayuno y la escasez ya nos habríamos extinguido hace muchos años. Nuestro cuerpo (y el de todos los animales) ha evolucionado y se ha regenerado gracias a tener mecanismos para poder ayunar y a la vez cazar y moverse para conseguir alimento, sino no estaríamos hoy aquí.

El cuerpo humano está evolutivamente más adaptado a la escasez de alimentos intermitente que al exceso y abundancia permanente

El 99% de la evolución del Homo sapiens sapiens se ha desarrollado gracias la práctica de la caza y recolección en entornos salvajes, hostiles, soportando etapas de escasez de alimentos y abundante movimiento para conseguirlos. El acceso a alimentos no era fácil, comíamos cuando podíamos y, sobre todo, cuando habíamos caminado, corrido y luchado por conseguirlo.

En este 99% de nuestra evolución cazamos y recolectamos. Cuando nos referimos a la caza y recolección nos referimos a que la base de nuestra alimentación eran: las hojas silvestres, tallos, raíces, animales pequeños, insectos, pesca, bayas y algún panel de miel muy de vez en cuando…  no fue hasta el año 10.000 aC que nació la agricultura, nos asentamos en poblados más estables y empezamos a producir y guardar alimentos, semillas y domesticar animales. El consumo de cereales, legumbres, animales criados, árboles frutales y huerta poco a poco se fue asentando en mayor proporción que la caza y la recolección iniciales (recuerda 99% de nuestra evolución). Con la agricultura nacieron poblados estables que a su vez fueron la cuna de la creación de muchas civilizaciones, culturas, lenguas y pueblos que conocemos hoy en día. 

Los dietistas y nutricionistas que seguimos un enfoque más ancestral o evolutivo no es que queramos volver a las cavernas y reneguemos de los progresos tecnológicos actuales. Sino que nos basamos en la “lógica evolutiva” teniendo muy en cuenta este 99% de nuestra historia evolutiva nutricional. Este tipo de alimentación se basa en: verdura, raíces, fruta, grasas saludables, carne, huevos y pescado de calidad y, por supuesto, se aleja de: azúcares refinados, alimentos procesados, grasas hidrogenadas, cereales refinados, platos preparados y otros productos que están en nuestra alimentación desde hace muy poco tiempo (con muchos intereses económicos detrás) y a los que no estamos aún adaptados. Y también incluye por supuesto algo que nuestro cuerpo espera: los periodos de descanso digestivo o ayuno para la regeneración.

Primero dale a tu cuerpo la densidad nutricional que necesita antes de ampliar tu ventana de ayuno.

Ejemplo de desayuno denso a nivel nutricional: salteado de verdura, fruta de temporada (fibra prebiótica, minerales, vitaminas, antioxidantes…), proteína (el aguacate y el huevo son una maravillosa fuente de grasas saludables y el huevo de proteína). Desayunar algo así es muy diferente para nuestro cuerpo que desayunar leche azucarada con galletas o cereales empacados.

A esto me refería más arriba con trabajar y aumentar la densidad nutricional de tu alimentación antes de pasar a ayunar, a darle a tu cuerpo un alto contenido en vitaminas, minerales, proteínas de calidad, grasas saludables y, a poder ser, de procedencia ecológica, de temporada y proximidad como base de nuestra alimentación y que permita tener menos dependencia de los hidratos de carbono refinados y más flexibilidad metabólica a nuestro cuerpo. 

Teniendo todo esto en cuenta podemos tomar consciencia de lo obsoleta que está la actual pirámide nutricional española y cuanta desinformación y confusión se genera con estas recomendaciones en los hábitos saludables de la población. Sí, hay muchos (pero muchos) intereses económicos y presión detrás para que estas recomendaciones no cambien a pesar de que los estudios muestran claramente que  la base de nuestra alimentación deberían ser los vegetales.

Actualmente, sentados en el sofá, solo nos hace falta abrir la puerta de la nevera para tener a nuestra disposición todo lo que deseamos comer y sin ni siquiera tener que cocinarlo si nos da pereza. Por supuesto a nuestro cuerpo y mente le encanta eso, con toda la escasez grabada en nuestros genes tanta abundancia es el edén. Pero a la vez tanta comodidad y facilidad nos conduce a la enfermedad.

Nuestro cuerpo espera movimiento, escasez, abundancia, contacto con la naturaleza, pasar frío y calor, exposición a bacterias, ensuciarnos, contacto con el Sol, etc. la comodidad es un arma de doble filo. 

En la naturaleza son muy frecuentes los períodos de ayuno, los animales hibernan y pasan largos períodos sin ingerir alimentos, solo asimilando las sustancias nutritivas acumuladas en sus células, tejidos y órganos. También ayunan los animales enfermos o estresados (cuando se capturan animales salvajes o se cambia de domicilio animales domésticos), otros muchos ayunan en época de reproducción (la foca de Alaska, el león marino, el salmón durante el proceso de migración del mar hasta la fuente de los ríos…).

El ayuno es frecuente en el mundo animal y nosotros somos animales, lo que no es normal es comer 5 veces al día y darle caña e hiperestimulación actual al cerebro y la mente todo el día preocupados y sentados sin movernos en absoluto

 

QUÉ ES EL AYUNO

“Los alimentos en la convalecencia fortalecen, en la enfermedad debilitan” Aforismo Hipocrático

Todos practicamos el ayuno, cada noche, el ayuno no es más que un proceso natural de reposo fisiológico y de regeneración del organismo en el cual no nos alimentamos, dependiendo de tus hábitos puede ser de 11, 13,5 o más o menos horas, pero tu ya estás ayunando en tu descanso nocturno. Por lo tanto, el ayuno es la abstinencia de alimento por un período de tiempo que puede ser definido o no.  Durante este tiempo el cuerpo se alimenta dependiendo del tiempo que llevamos ayunando, de glucosa, glucógeno, residuos metabólicos en la autofagia o, si es más largo, entra en cetosis. Durante el ayuno el cuerpo enfoca su energía hacia la reparación, detoxificación y reciclaje interno y se alimenta a mesa puesta de las reservas internas almacenadas en el cuerpo, se invierte la utilización de alimentos por la utilización de sustratos y grasas del propio cuerpo y la energía pasa de orientarse hacia la digestión de lo externo a la utilización de los sustratos internos empezando un proceso de regeneración, limpieza y descanso digestivo.

En las primeras horas de ayuno el cuerpo consume la glucosa que fluye en la sangre, luego el glucógeno que almacena en el hígado y los músculos y posteriormente se sustenta de sustratos metabólicos a través de la autofagia y sus reservas grasas. El ayuno empieza cuando terminamos de comer y después se van desarrollando todas las fases metabólicas de este. La inanición en cambio empieza cuando termina el ayuno, es decir cuando hemos agotado todas las reservas de nuestro cuerpo para alimentarnos y empezamos a usar tejidos y órganos vitales para poder subsistir. La inanición empieza normalmente tras un ayuno prolongado de habitualmente al menos 3-4 semanas si tenemos suficientes reservas. En casos de infrapeso no recomiendo ayunan en ningún caso, ten muy en cuenta que el cuerpo activa su proceso de reparación en ayunos cortos, pero enferma y muere en la inanición.

 

En el próximo artículo AYUNAR CON-CIENCIA Y DESDE LA ESCUCHA (2/2) ahondaremos en:

 

· Que ocurre a nivel fisiológico durante el ayuno.

· Beneficios potenciales y contraindicaciones a nivel psicológico, fisiológico y de conexión espiritual.

· Mi experiencia personal con el ayuno.

· Mi propuesta de ayuno desde la escucha e intuición.

2 Comentarios
  • Carmen Cordon Onieva
    Escrito el 20:59h, 09 noviembre Responder

    Muy interesante la explicación!!! Gracias. Deseando leer más 😙

    • Dúnia Mulet
      Escrito el 17:40h, 13 noviembre Responder

      Muchas gracias Carmen, saludos!

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