AUTOINMUNIDAD VISIÓN INTEGRATIVA

Más que visión integrativa el título sería: visión amplia y extensa de la multifactoriedad que implica una enfermedad autoinmune.

Porqué lo importante en estas patologías para mejorar realmente la calidad de vida es mirar mucho allá del reduccionismo farmacológico y medico-alopático desactualizado que impera en consulta.

Vamos allá….

Hipotiroidismo de hashimoto, hipertiroidismo de Graves, Psoriasis, rosácea, lupus, Crohn, colitis ulcerosa, artritis reumatoide psoriásica, celiaquía, esclerosis múltiple, síndrome de fatiga crónica…

Estos son sólo algunos ejemplos de enfermedades autoinmunes más conocidas en nuestro entorno.

Estoy segura que conoces a alguien con alguna de ellas, algún familiar, conocido, amiga o quizás tu misma.

¿Pero entendemos realmente qué significa tener una enfermedad sea autoinmune? 

Y aún más importante.

¿Somos conscientes de la gran mejoría que tenemos en nuestras manos si cuidamos de nuestra alimentación y estilo de vida?

Cuando llega alguien a consulta y me dice que le han dicho…

“Come de todo, no importa lo que comas, no hay relación con tu autoinmunidad y la comida, no se ha demostrado relación”

Se me ponen los pelos de punta. 

Este mensaje se da a diario en consulta médica general, endocrinología, digestivo, ginecología, oncología,…

Señores actualícense. Decir esto es negligencia.

Ya que les robamos a los pacientes (actientes en la consulta AliMent) la posibilidad de vivenciar una gran mejora de sus síntomas y calidad de vida.

Una mejora realmente enorme y muy potente.

Existe evidencia científica aplastante al respecto, así que continúa leyendo porque te vamos a convencer del enorme potencial de mejora que tienes en tus manos.

En este artículo te explicaremos en detalle:

–  Qué es la autoinmunidad.

–  Cómo se desencadena la autoinmunidad: 

PRIMERO – Determinantes genéticos = la pistola cargada (lo que llevas de serie)

SEGUNDO – Determinantes ambientales = lo que dispara la pistola (lo que puedes cambiar).

–   Qué podemos hacer una vez se ha desencadenado y somos diagnosticadas de una enfermedad autoinmune.

1 – Alimentación antiinflamatoria

2 – Cuidar nuestro sistema digestivo es clave.

3 – Dormir al menos 7-8 h de calidad

4 – Muévete, levántate de la silla, baila, camina, levanta peso, agáchate, limpia,…

5 – Fuera los tóxicos ambientales y disruptores endocrinos

6 – La naturaleza es tu casa, no te olvides

7 – Si no «te da la vida» revisa como estás viviendo

8 – La investigación actual no representa nuestros intereses de salud

 

¿Qué es la autoinmunidad?

 

Cuando hablamos de autoinmunidad nos estamos refiriendo a la presencia de anticuerpos, fabricados por nuestro propio sistema inmune, contra estructuras y células propias de nuestro cuerpo. Esto puede suceder en:

 –    Sistema digestivo, en caso de Chron, colitis, celiaquía…

–     Sistema endocrino, como son la enfermedad de Hashimoto, la enfermedad de Graves-Basedow, la Diabetes mellitus tipo 1…

–     Tejido conectivo, como el lupus, la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren…

–     Sistema nervioso, como la esclerosis múltiple, la miastenia gravis…

–     Piel en el caso de psoriasis, rosácea, dermatitis…

Es decir, hay una respuesta de ataque de nuestro sistema inmunitario a estructuras, células y órganos propios cualesquiera que sean. 

Todo esto se genera gracias a una predisposición genética (la pistola cargada que llevamos de serie) en interacción con el ambiente y entorno (lo que dispara la pistola) = la inflamación sistémica, hiperpermeabilidad intestinal, exposición a tóxicos, sedentarismo, estrés excesivo, impactos emocionales muy fuertes, deficiencias, disbiosis intestinal,… en un contexto de estilo de vida occidental alejado de nuestros orígenes como ser humano integrado en la naturaleza.

Es importante resaltar que actualmente las enfermedades autoinmunes están en aumento (estudio).

Relación inversa entre la incidencia de enfermedades infecciosas prototípicas (Panel A) y la incidencia de trastornos inmunológicos (panel B) de 1950 a 2000 (Bach, 2002, pp.911-920).

Desde el 1.950 al 2.000 se ha observado cómo enfermedades infecciosas como la tuberculosis o el sarampión han ido disminuyendo progresivamente, mientras que enfermedades autoinmunes como el Crohn han ido aumentado (estudio).

También es importante destacar que siempre va a haber una predisposición genética mayor en las mujeres a desarrollar este tipo de patologías (estudio). Es decir, en general, la mayoría de las patologías autoinmunes van a aparecer en las mujeres de una forma predominante por su mayor complejidad hormonal con el ciclo menstrual, el embarazo, parto, posparto y menopausia, además de la vulnerabilidad social en la que se encuentran en la mayor parte de los casos.

Cómo se desencadena la autoinmunidad

La predisposición genética – ¿Cómo de cargada tienes tu pistola?

Para tener una enfermedad autoinmune es necesario, aunque no en todos los casos, tener una predisposición genética hacia dicha patología. 

Normalmente cuando miramos en la familia observamos diferentes patologías de carácter autoinmune que a veces pasan desapercibida o no identificamos como tales. 

Por ejemplo, en mi familia hay antecedentes de psoriasis, artritis reumatoide psoriásica, hipotiroidismo y Esclerosis múltiple y yo misma he debutado con psoriasis, esto ha hecho que tenga muy en cuenta lo que explicaré a continuación: como trato mi terreno para evitar continuar con multi patología autoinmune y mantenerme en un estado asintomático actualmente.

Por lo tanto no es suficiente con tener esta predisposición genética para desarrollar la enfermedad, podemos tener un “mal terreno” y cuidarlo muy bien y que nunca lleguemos  a debutar con autoinmunidad.

También podemos debutar con autoinmunidad y bajar muchísimo la sintomatología o incluso pasar a estar asintomáticas siguiendo un estilo de vida antiinflamatorio. 

Por lo tanto, una enfermedad autoinmune, para desarrollarse, tiene que tener de base una predisposición genética (pistola cargada).

 

Factores ambientales – ¿Qué hace que tu pistola se dispare?

Hoy en día, el ambiente en el que vive la persona con predisposición genética a una autoinmunidad es diferente a aquel en el que se desarrolló su predisposición genética hace miles de años.

En este ambiente hay múltiples factores, como son la alimentación, la contaminación, la disbiosis intestinal, permeabilidad de las mucosas, factores culturales y de estilo de vida occidental (alejados de nuestra naturaleza ancestral) que van a hacer que se dispare esa predisposición genética y que se pongan en marcha una serie de mecanismos donde va a haber una inflamación asociada (habitualmente de bajo grado).

Pudiendo aparecer alteraciones del sistema neuroendocrino, disbiosis, permeabilidad de las barreras y un desequilibrio del sistema inmune con un aumento de todo lo que lleva a la inflamación, junto con una inflamación y saturación del sistema que dificulta su resolución.

Y esto, finalmente, va a llevar a una enfermedad autoinmune.

La medicina farmacológica identifica qué cosa es la que está inflamada, y da sustancias que reduzcan esa inflamación; o identifican una molécula concreta como el TNF-α y da un fármaco que frene, quizás, a esta única molécula.

Pero habitualmente no se suele actuar sobre el ambiente. El ambiente es disparados de la pistola y lo que (en parte) sostiene y mantiene la autoinmunidad.

Tampoco se suele actuar sobre los mecanismos que se ponen en marcha al dispararse la predisposición genética (todos los que están sucediendo para que tenga lugar la enfermedad autoinmune).

En la medicina farmacológica solo se actúa en el último paso: en la inflamación y en el mecanismo molecular último, que puede ser el predominante.

Es por ello que es imprescindible para recuperar calidad de vida con una patología autoinmune abarcar nuestro estilo de vida, y tomar cartas en el asunto, así que vamos a ello.

 

Qué podemos hacer una vez se ha desencadenado y somos diagnosticadas de una enfermedad autoinmune…

 

1 – Alimentación antiinflamatoria

 

Comer con alimentos antiinflamatorios es muy útil en las enfermedades autoinmunes, porque nos va a ayudar a bajar la inflamación de nuestro cuerpo, y a prevenir que vuelva a aumentar en un futuro, por lo que estaremos dando un gran paso para mejorar nuestra calidad de vida.

Esto se puede hacer evitando alimentos proinflamatorios como el gluten, los lácteos, el azúcar, el alcohol o el consumo excesivo de estimulantes; y a la vez, incorporando alimentos a nuestra alimentación y actividades a nuestro estilo de vida que ayuden a recobrar el equilibrio que ha perdido nuestro cuerpo.

Para profundizar más en cómo pasar a la acción en tu alimentación te dejo mi Ebook de “Alimentación Antiinflamatoria para las cuatro estaciones”.

2 – Cuidar nuestro sistema digestivo

 

A nivel intestinal es donde se encuentra el grueso de nuestra microbiota, es decir, el grueso de las bacterias y microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y también de la respuesta de nuestro sistema inmune enfrente de agresores externos 70% del sistema inmune que responde y nos protege de agresores externos.

La microbiota interactúa de una manera directa con la inflamación del cuerpo, tanto es así que tener durante mucho tiempo una inflamación crónica nos lleva de cabeza a despertar una autoinmunidad.

Por lo tanto, cuidar de nuestro intestino y de la microbiota que albergamos es esencial para tratar esa inflamación crónica y desactivar todos los mecanismos de alarma del sistema inmune.

Si quieres saber más sobre microbiota y conocer a tu microbiota intestinal seguro que este artículo te interesará.

3 – Dormir al menos 7-8h de calidad

 

El estrés crónico con el que vivimos en la actualidad y el ritmo frenético del día a día favorece la disrupción de nuestros ritmos circadianos.

Nos cuesta dormirnos, nos cuesta levantarnos y el sueño no es todo lo reparador que necesitamos para regenerar y reparar tejidos, células y neuronas. Nos cuesta segregar melatonina (hormona que nos ayuda a conciliar el sueño) para poder descansar porqué vamos hasta las cejas de cortisol (hormona del estrés que nos activa para lucha o huida).

Los ritmos circadianos corresponden al ciclo de 24 horas que compone un día, con sus horas de luz, de sol y de oscuridad. Tener un ciclo circadiano alterado afecta negativamente a nuestra salud y a nuestro sistema inmune, ya que cambia la estructura de la comunidad microbiana, la actividad  hormonal, metabólica e inmunitaria; y además puede favorecer la aparición de enfermedades crónicas incluidas las autoinmunes.

Por lo tanto, cuidado con los turnos de trabajo nocturno si tenemos la pistola cargada. Si está en tus manos haz lo posible por trabajar durante el día y corregir tus ritmos circadianos.

4 – Movernos, ejercitarnos, levantarnos más de la silla, bailar, caminar, levantar peso, agacharnos…

El movimiento y la actividad física es un factor que se correlaciona con mejora a nivel de marcadores de inflamación, mejor respuesta del sistema inmune, modulación metabólica, emocional y mental entre otras. 

La actividad física conduce a la inmunotolerancia del organismo, es decir, a que nuestro sistema inmune se vuelva más tolerante contra nuestras propias estructuras y no tan reactivo hacia lo propio. También es un potente antiinflamatorio.

En la mayoría de las autoinmunes como el lupus, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal o la artritis reumatoide se ha demostrado (estudio) que realizar ejercicio físico es seguro para las personas que las padecen, a la vez que se observa que la incidencia de autoinmunidad es mayor en aquellas personas que no realizan actividad física de forma regular.

 

5- Bye bye tóxicos ambientales y disruptores endocrinos

 

 

Bisfenoles (A, S y F), ftalatos, parabenos, éteres de glicol o compuestos perfluorados representan solo una pequeña parte de todos los disruptores endocrinos a los que estamos expuestos. Éstos están presentes en alimentos, pesticidas, envases, ropa, productos de higiene personal y de limpieza, materiales de construcción y de decoración, ambientadores, juguetes, aparatos electrónicos… Ya te imaginarás que convivimos con ellos en nuestro día a día porque están presente en muchos de los objetos que utilizamos.

Los disruptores endocrinos con contaminantes químicos que nos afectan a nivel hormonal, generando daños en el organismo, y causando múltiples enfermedades y dolencias como trastornos cardiovasculares, cáncer de diferentes tipos o enfermedad de Parkinson, hasta infertilidad, trastornos metabólicos o enfermedades neurológicas.

Estas sustancias suelen acceder al organismo humano ingeridas, inhaladas o a través de la dermis (cuidado con cosmética, maquillaje e higiene…) siendo absorbidas a través de la piel y luego llegar por medio de la sangre a los diferentes órganos y tejidos. Algunas propuestas para evitarlos es usar cosmética y productos ecológicos o evitar beber agua embotellada con plástico.

Si te interesa saber más sobre los disruptores endocrinos te dejo este Monsterpost sobre los disruptores endocrinos.

 

6- La naturaleza es tu casa, no te olvides.

 

Pisa el césped, báñate en el mar o un rio, camino por el campo, conrea tu huerto, cultiva tus plantas medicinales, toca animales, juega con la tierra, exfóliate con la arena del mar… hay muchas formas de conectar con la naturaleza, busca las que más te gustan y reconéctate con tu naturaleza.

Otra opción muy chula son los baños de bosque o Shinra-Yoku que se empezaron a practicar e investigar sus beneficios en Japón. Se basan en volver a conectar con la naturaleza física y emocionalmente, a través de los bosques: sonidos de la naturaleza, caminar tranquilamente, respirando, interactuando con las plantas y las partículas maravillosas de ese aire tan puro… Es una verdadera experiencia de reconexión y relax. Nos ayuda a regular la ansiedad, a bajar la neuroinflamación, regular nuestros ritmos circadianos y sentirnos parte de un todo más grande.

La naturaleza es nuestra casa.

Existe evidencia científica (estudio) de que los baños de bosque tiene efectos terapéuticos beneficiosos sobre el estrés, la depresión, la ansiedad y sobre la salud mental en general. Además, al estar en contacto con la naturaleza se activan parámetros antiinflamatorios sistémico y del sistema inmunológico.

 

7- Si sientes que «no te dá la vida «, revisa como estás viviendo.

 

Hoy día vivimos en un estrés continuo, corriendo de un sitio a otro con sensación de «no me da la vida», » me faltan horas», » me faltan días» y » me faltan vidas»… esto es estrés psicológico y emocional en mayúsculas y esto nuestro organismo lo sufre y mucho.

Vamos a imaginarnos a un conejo. El conejo cuando se ve en peligro tiene un mecanismo de huida que pega un bote y sale corriendo, pero cuando está en su madriguera tranquilo, a salvo, este mecanismo de huida se desactiva. Bien, a los humanos nos pasa exactamente igual, solo que nosotros no huimos de un depredador, nosotros entramos en ese mecanismo de huida porque estamos en un atasco, porque tenemos muchos emails en nuestra bandeja de entrada, por relaciones tóxicas… Y cómo esto pasa un día tras otro, no volvemos al estado inicial en el que ese mecanismo de huida se desactiva. Esta situación desemboca en el llamado estrés crónico que genera inflamación de bajo grado y tantas afecciones digestivas que vienen a consulta.

El estrés es un potente activador de la enfermedad autoinmune. Muchas personas con autoinmunidad han tenido previamente una época de estrés brutal en el que su cuerpo colapsó, ya fuera por un estrés emocional, mental o físico.

Es por esto que potenciar la gestión emocional, del estrés y aprender a poner límites a lo que nos hace daño e identificar y expresar nuestras emociones de forma asertiva es un paso clave en la desinflamación de nuestro cuerpo y en la recuperación de nuestra salud.

 

8 – ¿Por donde va la investigación en autoinmunidad actualmente?

 

La investigación actual no representa nuestros intereses de salud, sino los intereses económicos farmacéuticos de vendernos medicamentos de por vida.

Siento ser tan directa pero lo tenía que decir.

No estoy diciendo que los medicamentos no son necesarios, sino que hay muchas más opciones a parte de los medicamentos que van a la raíz del problema y son mucho más interesantes.

Actualmente se está invirtiendo mucho dinero en el desarrollo de nuevas pruebas diagnósticas y de nuevos tratamientos farmacológicos. MUCHO.

Pero NO se está invirtiendo apenas en todo lo que se sabe que puede:

          – Prevenir que una autoinmunidad debute (se dispare la pistola, es decir factores ambientales).

           – Tratar la autoinmunidad desde la raíz mejorando la calidad de vida a través de propuestas nutricionales, de estilo de vida y de suplementación natural adaptadas a cada caso. 

Y la verdad es una pena, cuanto dinero público invertido en saber si el GEN XYJ%7 es el que se activa como precursor del brote del Crohn. Y cuanta desconexión con la agresión por ejemplo que supone el gluten para esta enfermedad inflamatoria intestinal.

En fin.

Bajo mi punto de vista se debería invertir en que la población conociera cuáles son los factores de estilo de vida, de alimentación y del ambiente que los rodean que promueven y favorecen que puedan desarrollar una enfermedad autoinmune en cualquier momento de su vida y, una vez, desencadenada que mejore al máximo su calidad de vida.

Y es que la prevención en las patologías autoinmunes es muy importante, no solo para prevenir su aparición inicial, el primer brote, sino también para prevenir los futuros brotes que puedan surgir y mantener la remisión el máximo tiempo posible. 

Por ello es muy importante realizar revisiones analíticas con profesionales de la salud que ofrezcan una visión integrativa de la salud y no sólo parámetros diagnósticos cuando ya tienes el brote encima.

Un ejemplo de esto es una actiente que estoy acompañando actualmente en consulta. Vino a consulta a raíz de una sintomatología de prurito y lesiones cutáneas muy fuerte en toda la piel que no la dejaba dormir y por la que estaba tomando antidepresivos.

Después de casi 6 meses trabajando ya no tiene ni un picor, ha disminuido la medicación muchísimo y está durmiendo muy bien. Resulta que descubrimos a través de una analítica que le pedí que estaba a punto de tener un brote de la enfermedad de Crohn, una enfermedad inflamatoria intestinal. A partir de ahí hemos podido empezar a trabajar junto con su equipo médico en la mejora de su salud intestinal, digestiva y cutanea.

A día de hoy no presenta síntomas de piel y los marcadores de inflamación y autoinmunidad mejoran en cada analítica, para que te hagas una idea su plan incluye:

    – Alimentación antiinflamatoria individualizada, recetas, platos, organizaciones semanales, sitios donde comprar el pan sin gluten de calidad, …

    – Práctica de yoga y ejercicio de fuerza, que ha ido incorporando poco a poco.

    – Toma de suplementación individualizada, que vamos revisando mes a mes según síntomas y según analíticas trimestrales.

    – Acompañamiento psicológico y gestión del estrés, que le está ayudando al gran cambio de hábitos que ha hecho en su estilo de vida.

    – Fuera disruptores endocrinos en la cocina y en la higiene personal, hemos asesorado en cuanto a menaje de cocina, cosmética, higiene y maquillaje sin tóxicos.

Y más cosas, hemos hecho muchas más cosas, al final un tratamiento integrativo es difícil de explicar porqué es un traje a medida, algunas necesitan un traje chaqueta, otras un vestido de verano, otras un chándal,… por eso decimos a menudo que además de nutricionistas, dietistas y PNI somos artesanas.

Si tu estás en una situación similar tienes una enfermedad autoinmune o sientes que estás muy inflamada (pero no sabes si la tienes o no) y quieres mejorar tu salud y desinflamar tu organismo, si estás decidida a ir al fondo del asunto te acompaño a través del Equipo AliMent.

Aquí toda la información: Quiero empezar a trabajar mi inflamación o autoinmunidad con el Equipo AliMent

 

Este artículo ha sido escrito con la colaboración y soporte de Natalia Durán, alumna en prácticas.

3 Comentarios
  • Carmen
    Escrito el 14:32h, 27 abril Responder

    Gràcies per aquest article.
    Tan de bó, gràcies a la vostra feina canviïn les coses.

    • Dúnia Mulet
      Escrito el 16:09h, 02 octubre Responder

      Gràcies Carme, una abraçada!

  • Raquel Jiménez Gonzalez
    Escrito el 14:23h, 03 junio Responder

    Me gustaría que me llamarais para darme más informacion

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